Una madre responde: «Dña. Mónica Oltra, por favor, no falte a la verdad»

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Hace unos días nos hacíamos eco de la multitudinaria manifestación organizada el sábado pasado en Valencia en defensa de la libertad de enseñanza por la escuela concertada y de la airada respuesta de Mónica Oltra, vicepresidente del Consell, que defendía la legalidad y conveniencia de las medidas adoptadas por el gobierno valenciano.

Han sido muchas y muy variadas las reacciones que ha provocado la misiva de Mónica Oltra, que ella misma publicaba a través de las redes sociales. Múltiples adhesiones al modelo que pretende sustituir la escuela concertada por pública pero también otras contrarias a esta idea y en general a la política educativa del conseller Vicent Marzà. Entre todas ellas hemos escogido la de una madre que rebate los argumentos de la dirigente de Compromís punto por punto y que reproducimos a continuación:

Dña. Mónica Oltra, por favor, no falte a la verdad de forma tan evidente, 50 mil conciudadanos le dijeron el sábado que la concertada es una opción legal demandada por los ciudadanos amparada por la Constitución, y hasta ahora respetada y compartida por toda la sociedad valenciana. Estábamos en paz, los de la pública y los de la concertada. La oferta y la demanda habían encontrado un espacio de equilibrio. No había un reclamo social en este tema.

¿Por qué meterse en esto, en vez de mirar juntos hacia la mejora de la calidad educativa de todos los estudiantes?

1.- Si lo que quiere es mejorar la calidad educativa y acomodar los recursos económicos a tal fin, podría haberse basado en revisar otros criterios más acordes con la calidad educativa para baremar y premiar aquéllos centros públicos ó concertados con índices como; ratio bajo de abandono escolar entre los alumnos de secundaria, media alta del centro en notas de selectividad, proyectos de innovación educativa, Tics, implicación de los padres en las tutorías, motivación del alumnado, cuotas bajas de absentismo escolar entre los alumnos y entre los profesores, escasas bajas por depresión del profesorado, etc… como criterio definitivo para eliminar en su caso, centros públicos o concertados con excesos de vacantes en la zona. Pero no tiene sentido que quiera mejorar la calidad educativa, cargándose centros concertados con índices muy altos en calidad educativa, por lo menos, en cuanto al de mis hijos respecta, por mantener a toda costa centros públicos con plazas vacantes posiblemente porque los padres no quieran llevarlos por algún indicativo deficiente en sus baremos de calidad.

2.- Si lo de cargarse plazas concertadas es por reestructurar el gasto, no hace falta entonces que quite plazas de la concertada; está más que demostrado que la concertada es muchísimo más barata que la pública, ya que la administración no paga el inmueble, ni las reformas, ni las necesidades de inversión de los centros. Sólo paga el profesorado y un canon de mantenimiento mensual para el agua, luz y gas y poco más. Si hay que comprar ordenadores, ampliar aulas, pintar, reformar, actualizarse en tics, o proyectos de innovación, eso corre por cuenta del titular. Todo eso la administración pública se lo ahorra en la concertada, y no es baladí.
Por ambas razones si quiere ampliar el número de plazas públicas no me diga que quiere optimizar recursos y en pro de la calidad educativa. Habrá mejor, otras razones ocultas… que debería desvelar…

Aunque usted se empeña en decir que a los concertados van los ricos, tenía que haberse paseado entre los 50 mil manifestantes para ver la diversidad de familias que hay en toda la concertada. La verdad que a la concertada van aquellos padres que quieren ese proyecto educativo y que pagan una pequeña cantidad, con su esfuerzo, la permitida por ley, para intentar remediar esa desigualdad constitucional de no estar financiados al mismo nivel que los colegios públicos; siendo que les exigen los mismos requisitos académicos que los públicos y que desempeñan una función pública.

Los padres que deciden llevarlos a la concertada, pagan esta pequeña cuota, con esfuerzo, quizá a costa de no llevar luego a sus hijos a actividades extraescolares, o privarse de algunos caprichos. Pero no le he oído sin embargo quejarse a usted de que muchos padres ricos llevan a sus hijos a la escuela pública, funcionarios ambos del grupo A, que salen a esperar a sus hijos con sus coches a medio aparcar, porque llegan tarde a piano, inglés, Kumon, ballet y sevillanas. No es un problema de ricos o pobres. Es una cuestión de libertad de educación de los padres, y mantener y mejorar un modelo de convivencia entre la concertada y la pública tal y como está y tal y como lo reclama la sociedad valenciana.

Carmen Gasco Casesnoves

También el sindicato FSIE, mayoritario en la enseñanza privada y concertada y que sigue negociando con la Conselleria una solución que palíe en la medida de lo posible la reducción de aulas que se pretende, ha respondido a la vicepresidente del Consell:

FSIE, siempre con los trabajadores de la concertada

Sensación agridulce la experimentada el sábado durante la multitudinaria manifestación en la que, no solamente se pedía el derecho de los padres a la elección del tipo de educación que quieren para sus hijos, sino que además se respaldaba a todos los trabajadores que pueden verse afectados por la reducción de unidades, no sólo en bachillerato sino también en otros niveles concertados.

Y justamente la sensación agridulce deriva del hecho expuesto en el párrafo anterior, alegría por la masiva asistencia de miles y miles de personas a la misma, quedando patente la gran preocupación que existe en el sector, y a la vez desasosiego y tristeza por los puestos de trabajo que se pueden perder si la situación no se consigue revertir.

La manifestación no es contraria a la negociación que estamos teniendo desde el sindicato FSIE con la Administración Educativa de la Generalitat Valenciana sino que es complementaria y sirve para indicarle a los máximos responsables educativos, que FSIE es capaz de negociar al más alto nivel y con una capacidad y profesionalidad indudables, pero a la vez FSIE es capaz de movilizar a un número importantísimo de personas y estar al lado de aquellos que son la razón de ser del sindicato, los trabajadores.

Como se vio en la manifestación el color verde fue el predominante a lo largo de toda la marcha y eso da idea del trabajo que se ha realizado desde FSIE, pues no es sencillo poner en marcha toda la maquinaria que pueda derivar en una visibilidad tan rotunda.

Creemos en la libertad de enseñanza y en el derecho de los padres a elegir el tipo de educación que quieren para sus hijos y estamos convencidos, que desde la negociación y también desde la calle se pueden revertir situaciones totalmente injustas para el sector en general y especialmente para los trabajadores que pueden ver cercenados su derecho fundamental, recogido en la Constitución española, a tener un trabajo.

FSIE seguirá por tanto defendiendo ese derecho recogido en nuestra magna y para ello hará uso de todas las herramientas a nuestro alcance, desde nuestros equipos de negociación y también desde nuestros equipos de movilización de una sociedad que no puede quedar impasible ante estos hechos.

Queremos justicia y no arbitrariedad en las decisiones de cierre de unidades y por tanto defenderemos el sistema concertado, en el que creemos firmemente y como no, los puestos de trabajo que van asociados a la red de centros sostenidos con fondos públicos a través de las empresas de iniciativa social.

No cejaremos en nuestro empeño en defensa de los profesionales de la enseñanza privada concertada tengamos enfrente a la Administración que tengamos, sin importarnos el color de la misma, como hemos hecho continuamente a lo largo de la historia de nuestro sindicato.

Evarist Carbonell i Pasqual – FSIE

 

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