Una aproximación a los residuos urbanos: líquidos y sólidos

0
528

Con la aplicación de las nuevas normas sobre transparencia, los ciudadanos poco a poco vamos conociendo cómo se prestan los servicios, en qué se gastan nuestros impuestos y cómo se administran. Un caso muy revelador son los residuos urbanos, tanto líquidos como sólidos.

Un hogar típico en cualquiera de los municipios metropolitanos de Valencia, por ejemplo Torrent, produce dos tipos de residuos urbanos: líquidos y sólidos. Por lo general, los residuos líquidos se evacuan a través de la red de alcantarillado y son procesados por una estación depuradora antes de volver al medio ambiente para ser reutilizados para riego o vertidos al mar.

En el caso de municipios de más de 50 mil habitantes, por ejemplo Torrent, un hogar de tamaño medio paga a través del recibo de agua potable un canon de saneamiento fijo que es de 44,83 euros al año y una cuota de consumo de 0,441 euros por m3. Con un consumo medio de 150 m3 al año, la cuota anual sale por 66,15 euros, lo que sumado al canon nos da un coste total de alrededor de 100 euros al año por hogar. Otra parte se recauda a comercios e industrias de todo tipo pero aquí los cálculos son bastante más complejos pues dependen de la actividad realizada.

Estas cantidades recaudadas en cada hogar y en cada negocio se utilizan para mantener la red de alcantarillado y para el tratamiento de las aguas residuales mediante su depuración. Por ejemplo, en Torrent la depuradora es gestionada mediante concesión a una empresa privada denominada Aquambiente con un coste en 2016 de 742 mil euros, que podríamos considera medio bajo respecto a las de su entorno.

No sabemos con exactitud lo que nos cuesta mantener la red de alcantarillado ni el total que se recauda en cada municipio, pero en el caso de Torrent podemos suponer que se recauda y se gasta sobre un millón de euros, por lo que el sistema no es deficitario sino que viene a salir lo pagado por lo servido. Salvo excepciones como el riego o la evaporación, el consumo de agua se traduce en generación de residuos líquidos, cuanta más agua se consume más se vierte a la red de alcantarillado y más se paga por su tratamiento, así que podemos afirmar que el sistema es relativamente justo.

En cambio, para los residuos sólidos el sistema es más complejo, para empezar porque se pagan por separado la recogida y el tratamiento. Para realizar la recogida, cada ayuntamiento establece una tasa de recogida de basuras, que se suele cobrar con el IBI, con la que financiar lo que suele ser una contrata con una empresa privada que realiza el servicio, en función de las necesidades y de los criterios establecidos.

Por ejemplo, el municipio de Torrent contrató la recogida de basuras en 2006 y por un periodo de 20 años con la empresa FCC. En 2010 dejó de cobrar la tasa de basuras a los ciudadanos y la asumió como un gasto subvencionado por el consistorio, con un importe previsto de 1,7 millones al año. Al año siguiente, logró mejorar el contrato, reducir los servicios no esenciales, y trasladar a la EMTRE la gestión de los dos ecoparques de la localidad, lo que según algunas fuentes supuso en total un ahorro de un millón de euros.

La recogida de residuos sólidos es sólo la primera parte, queda tratarlos, procesarlos, separarlos, reciclar lo que tenga aprovechamiento y enterrar el resto. Estas tareas las realiza la EMTRE, la Entitad Metropolitana de Tratamiento de Residuos, que se financia a través de la conocida y repudiada tasa TAMER, que también se cobra con el recibo de agua potable y que en un hogar tipo medio viene a suponer unos 113 euros al año.

La EMTRE recibe los residuos urbanos, los procesa en sus plantas de Manises y Hornillos, la antigua FERVASA, y lo que no puede reciclar lo entierra en la planta de Dos Aguas, que muy pronto duplicará su capacidad. Sabemos que en total estas tareas les cuestan a los valencianos del área metropolitana unos 70 millones de euros al año, pero es imposible realizar una distribución por municipios.

Aquí es donde la problemática se agudiza, pues no paga más el ciudadano que más residuos sólidos produce sino el que más agua consume, sin que exista una relación real y directa entre ambas magnitudes, ni tampoco pagan más los municipios que más residuos sólidos producen sino que la tasa TAMER es recaudada directamente por la EMTRE sin pasar por los ayuntamientos.

Algunas formaciones políticas y organizaciones ecologistas se han empeñado en medir, pesar y controlar los residuos urbanos que produce su municipio, con muchas trabas y pocos resultados hasta el momento. Si es difícil medir la basura que genera un municipio, todavía lo es más determinar la que produce cada hogar, y que después deposita para su recogida.

La conclusión a la que podemos llegar es que mientras se pague el tratamiento de residuos sólidos en función del agua que se consume y no de los residuos sólidos que se generan, el sistema seguirá siendo profundamente injusto. Y mientras los usuarios, sean ciudadanos o municipios, no obtengan un ahorro económico por producir menos basura, separarla o reciclarla previamente a su recogida, no existirá un aliciente para que colaboren en el proceso, que nos seguirá saliendo carísimo.

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here