Un gobierno de ciegos e infectados de sectarismo

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El PIB ha caído este último trimestre un 5,2%. Esto supone la mayor caída del PIB en un trimestre de la historia de España, solo superado en Europa por Francia (5,8%). Es una cifra muy elevada comparándola con la mayor caída del PIB que tuvimos durante la crisis de 2008, que se produjo en el 1er trimestre de 2009 y que fue del 2,9%. Ya sabemos todo lo que vino después. Además, las previsiones económicas del Gobierno para este 2020 no son nada esperanzadoras.

Según el Plan de Estabilidad que ha enviado a Bruselas, la economía española caerá este año un 9,2% y el paro rozará el 20%. Esto se debe en gran parte a la paralización de la económica mundial que ha generado la crisis del Covid-19 y que está provocando que en España casi 3,9 millones de españoles estén ya afectados por un ERTE. El Gobierno ya ha anunciado que tendrá que recurrir al fondo europeo del rescate para el desempleo para poder hacer frente al pago de estos subsidios.

No sé qué país, dadas las circunstancias actuales, podría permitirse hacer frente al pago de los ERTE tanto tiempo a tantos trabajadores, pese a que finalice el estado de alarma, a la vez que aplica una renta mínima vital en los próximos meses, como ha prometido el Gobierno, y sube el salario a los funcionarios un 2%, como ya hizo a principios de 2020. Que no lo critico, pero que expliquen a los ciudadanos cómo van a poder hacer frente a todos estos gastos. Con industrias cerradas, autónomos bajando la persiana, el turismo paralizado los próximos meses y todas las consecuencias que está generando, con el aumento del paro que se prevé y los ingresos por cotizaciones de la Seguridad Social desplomándose. Un escenario catastrófico en el que, ya os adelanto, se subirán los impuestos sin entender de clases sociales.

El Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha amenazado con que, si la oposición no aprueba la prórroga del estado de alarma la próxima semana, se retirarían las ayudas de los ERTE. Dice que no hay «Plan B», ¿pero es que tiene algún «Plan A»? Ya ni sus socios de investidura confían en él y Pedro Sánchez vuelve a recurrir al «o yo, o el caos». Tenemos un Presidente que miente a los españoles cuando afirma que España se encuentra entre los 10 países del mundo que más pruebas PCR anti Covid-19 realiza. La OCDE le desmiente (estamos en el puesto número 17), pero él se reafirma y nos toma por tontos. Pedro, una mentira repetida mil veces no se convierte en verdad

Es el mismo Presidente que hace días alentaba a firmar unos nuevos pactos de Estado con todas las fuerzas políticas del Parlamento. Como los Pactos de la Moncloa de 1978 tan importantes en la Transición. Algo que sugirió días antes Ciudadanos. Unos pactos más que necesarios, sin importar su nombre y quien presida la comisión encargada.

Es importante y urgente que todas las fuerzas políticas (o la mayoría) se pongan de acuerdo, junto con los agentes económicos y sociales de este país, para adoptar medidas y además aprobar unos presupuestos de emergencia nacional. Llevamos con los mismos presupuestos desde el 2018 y la situación económica y social de España ha cambiado drásticamente. No hay tiempo que perder ni excusas que poner. Estamos hablando de miles de puestos de trabajo, de negocios y de familias que se están viendo afectadas por esta crisis. Pero desgraciadamente el Gobierno ya ha demostrado que no tiene una verdadera voluntad de trabajar en esos pactos.

Esa falsa voluntad queda retratada cuando el PSOE y Unidas Podemos registran en el Congreso la Comisión sobre los pactos de la reconstrucción sin contar con la oposición, con la que dialoga a duras penas. Estamos llegando tarde y las consecuencias pueden ser peores.

Este Gobierno tampoco cuenta con CCAA ni con Ayuntamientos. El nivel de descoordinación entre las administraciones públicas de este país es una vergüenza e indigna de la sociedad española, que tan buen ejemplo ha dado durante todo el confinamiento. Cada CCAA ha ido tomando sus medidas en esta emergencia sanitaria a la vez que el Gobierno un día decía una cosa y al día siguiente decía otra. Por cosas como estas un informe internacional del ‘think tank’ británico Deep Knowledge Group señala a España como el peor país que ha gestionado la crisis del Covid-19. 

– Compra de tests falsos a China por más del doble de su valor.
– Compra de material sanitario contra el Covid-19 a empresas de dudosa legalidad. 
– Compra de mascarillas no homologadas. 
– …

También porque el Gobierno podría haber tomado medidas mucho antes de la fecha del decreto de estado de alarma siguiendo los pasos de Italia, que nos llevaba 2 semanas de ventaja. Pero tardó demasiado, permitiendo en ese tiempo la celebración de mítines de partidos políticos, manifestaciones por el 8 de Marzo, las fallas de Valencia, partidos de futbol o conciertos multitudinarios.

Quizás también influya, en que seamos el peor país en la gestión de la pandemia, que tengamos al frente del Ministerio de Sanidad a un filósofo en vez de a un médico. A un político con una trayectoria de 30 años en el PSC en vez de una de 30 años en el Hospital Vall d’Hebron, por ejemplo. 

Con todo esto, mientras en España nos permitimos el lujo de tener uno de los gobiernos más caros y numerosos de la historia de la democracia: 18 ministerios y 4 vicepresidencias. Por no contar el elevado número de asesores de cada ministro y secretario de Estado.

Según fuentes oficiales, el coste salarial del anterior Consejo de Ministros era de 1,33 millones de euros. Ese importe asciende ahora a 1,71 millones de euros, es decir, un aumento de 380.000 euros al año sólo en salarios. Es importante recordar que otros países de nuestro entorno con mayor población cuentan con menos ministerios. Francia con 67 millones de habitantes 16 ministerios, Alemania con 83 millones de habitantes 15 ministerios, e Italia con 60 millones de habitantes 13 ministerios. (España tiene alrededor de 47 millones de habitantes). En global, el Ejecutivo de Pedro Sánchez supone, en comparación con el último de Mariano Rajoy, 5 millones de euros más al año. Unos 20 millones de euros si agotan la legislatura.

Y estos son los que venían a regenerar la democracia y a dignificar las instituciones. Quizás no saben que España es el segundo país del mundo más descentralizado en cuanto a competencias, es decir, con más autoridad política en manos de las CCAA. Solo superada por la República Federal de Alemania y sus Länder. ¿Dónde creéis que nos pedirá Europa que empecemos a recortar? O al menos, ¿de dónde creéis que debería Europa pedir a España que se empiecen a recortar gastos? Yo lo tengo muy claro: de ministerios vacíos de contenido.

Volviendo a la situación que vive España actualmente, no nos podemos olvidar de que hemos tenido durante semanas a nuestros sanitarios trabajando y ateniendo a pacientes infectados sin hacerles los pertinentes test del coronavirus. Mientras que, a la ministra de Igualdad Irene Montero, ya le han hecho 4. ¿Por qué enfermeros, médicos, cirujanos, celadores y demás personal sanitario han pasado tanto tiempo sin hacerles pruebas? ¿Por miedo a que el personal sanitario diera positivo y no pudiera seguir realizando su trabajo? ¿Dónde han estado los principales sindicatos estas semanas para luchar por este tipo de cosas?

A día de hoy, desconozco si a todo el personal sanitario les han hecho pruebas y si a otros miembros del Gobierno y altos cargos también. Desagraciadamente, por culpa de acciones como estas, España es el país con mayor porcentaje con personal sanitario infectado de coronavirus del mundo. Gracias Gobierno de España, estamos en la Champions League.

Nuestros sanitarios, los soldados en esta guerra, han estado trabajando sin los medios necesarios para atender a los pacientes en muchas ocasiones ¿Es por la gestión del Ministerio de Sanidad y las CCAA? ¿O igual es por los recortes del Gobierno de Rajoy?  A los que defienden esta última teoría, sin ánimo de valorar la gestión de Mariano Rajoy, tengo que recordarles que la Unión Europea rescató las economías de Grecia y Portugal durante la crisis de 2008. Estos países recortaron su gasto en sanidad durante la crisis más que España: el gasto público sanitario, como porcentaje del PIB, se recortó un 0,8% en España, mientras que en Portugal se recortó un 1,2% y en Grecia un 1,9%. Estos países, gobernados por los socialistas en Portugal y por el centro-derecha en Grecia, son un ejemplo hoy en día en la gestión del Covid-19.

Quizás porque supieron anticiparse, Portugal registra hoy 9,79 fallecidos por cada 100.000 habitantes y Grecia 1,3 fallecidos por cada 100.000 habitantes. Muy por debajo de España: 53,64 fallecidos por cada 100.000 habitantes. España tuvo en 2016 un 15,14% de gasto sanitario sobre el gasto público, Portugal un 13,4% y Grecia un 10,32%. España es el país que más fondos destina sobre el total del gasto público a sanidad de los 3 países.

Podría seguir con las otras medidas que está aprovechando el Gobierno para tomar mientras que sólo se habla del coronavirus y la desescalada. Como la incorporación de Iglesias al CNI, la censura que está llevando a cabo para combatir lo que ellos consideran «fake news» o del pago de millones de euros a medios de comunicación privados (cuando estos ya registraron beneficios millonarios en 2019). Pero creo que con todo lo anterior ya hay bastante para pensar y reflexionar. 

Para acabar, deciros que yo no espero que este Gobierno convoque elecciones este año, ni que la oposición presente una moción de censura (que no va a prosperar). Lo que espero es que se asuman responsabilidades. Porque parece que en España no conozcamos la palabra «dimitir” después de registrar más de 25.000 fallecidos por coronavirus. Y segundo, espero de verdad que los partidos políticos se pongan de acuerdo para tomar medidas. Sin importar el color ni las siglas, que se sienten a dialogar y lleguen a grandes pactos que saquen a España de la grave crisis económica a la que nos vamos a enfrentar en los próximos meses. La situación de excepcionalidad lo requiere. Y un mensaje para los que tanto defendéis a Sánchez y a este Gobierno. Llamadme reaccionario, populista, facha o lo que queráis, pero no hay más ciego que el que no quiere ver, este Gobierno.