Sánchez, tienes que compartir el poder

0
229

Incluyo en este nuevo artículo una serie de reflexiones que seguramente no serán del agrado de todos, posiblemente ni siquiera de la mayoría, pero que desde mi punto de vista reflejan con exactitud la situación política actual.

Al PSOE, y más concretamente a Pedro Sánchez, no le faltan 5 ni 10 ni 15, le faltan 53 diputados para llegar a la mayoría, y ésos son muchos diputados. Esta aritmética parlamentaria exige un gobierno de coalición que incluya ministros de la formación o formaciones unidas que con 40, 50 o 60 diputados estén dispuestas a apoyarle.

Con estas proporciones, ningún líder político en su sano juicio puede estar dispuesto a dar su apoyo a Sánchez sin a cambio asegurarse una cuota de poder que impida el si te he visto no me acuerdo en cuanto el PSOE se ponga a gobernar. Y, tal vez más importante, no puede aceptar no tener ministerios, muchos o pocos, para sacar pecho de sus logros.

No lo haría el PP, no lo haría Cs, y no debería hacerlo Podemos, a riesgo de que en 4 días Sánchez cambie el tono de sus políticas o hasta de su relación y deje al líder que acepte el denominado gobierno de cooperación como un auténtico botarate, clamando desde la oposición después de haber investido el gobierno.

Una formación política que aporte 40, 50 o 60 diputados, a los escasos 123 del PSOE, tiene derecho a desarrollar sus propias políticas en sectores controlados por el presidente pero con un suficiente grado de autonomía, es decir, desde uno o varios ministerios. Y eso es algo a lo que Sánchez no parece dispuesto, a pesar de que Podemos se lo ha puesto a huevo.

Que Ciudadanos, en una situación muy parecida aunque con menos diputados, sólo 32, no lo exigiera en 2016 por no compartir el Consejo de Ministros con un partido, el de Mariano Rajoy, manchado por la corrupción y con numerosos cargos públicos dimitiendo cada pocos meses por comportamientos nada honorables, fue la excepción, no puede ser la norma.

Nadie duda de que una coalición entre PSOE y Podemos con 165 diputados asegurados, salvo tal vez el propio presidente en funciones, conseguiría la investidura de Sánchez. Si no es a la primera, seguro que a la segunda, cuando sólo se necesita una mayoría relativa. El único motivo por el que España no tendría un gobierno este mismo verano es que Sánchez no quiere a Iglesias de ministro, para no compartir con él ni el poder ni el protagonismo.

Y sorprende que haya tanto opinador que afirme que Sánchez parece tener derecho a no querer a Iglesias de ministro, cuando a la vez critica a Albert Rivera por no querer a Pedro Sánchez de presidente. Esperemos que al final Sánchez acabe cediendo y no tengamos que ir a unas segundas elecciones, aunque el placer de verle perder dos investiduras también se me antoja irresistible. No os preocupéis, que lo iré controlando todo desde mi hamaca.