Quizás hayamos sido los mas tontos

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Nunca me identifiqué con el socialismo y tampoco me encontraba representado por el “siempre se ha hecho así” de la derecha. Creo en el diálogo, en escuchar a los demás y en que ponerse en el lugar del otro puede solucionar la mayoría de discusiones. No caben en mi mente ideologías absolutistas, que siempre tienen la razón, que odian a los que no comparten su pensamiento y son totalmente rígidas a la evolución de nuestra sociedad.

El fanatismo ideológico te lleva a ver un enemigo donde sólo hay un adversario político, por eso ni comparto el radicalismo populista ni tampoco el enfrentamiento rancio de rojos y azules. Yo busco una sociedad tranquila, segura y con unas normas claras que todos respetemos, que podremos cambiar tantas veces como queramos, pero que todos cumplamos, para disfrutar de libertad, de justica y de igualdad de oportunidades para poder llegar allí donde queramos cada uno, sin que nadie nos limite, nos imponga o simplemente nos prohíba.

Entré en política para aportar mi esfuerzo a ese objetivo y sólo Ciudadanos me ofrece ese camino. Los errores que hayamos podido cometer intentando comunicar nuestras ideas o los fallos de estrategia que nos hayan podido lastrar, y mucho, en estas últimas elecciones, no cambian el hecho de que Ciudadanos sea el único partido liberal, el único partido de centro y sobre todo, el único partido leal a sus palabras.

Todos los partidos hemos tenido, en mayor o menor medida, responsabilidad en la inexplicable repetición de las elecciones generales. En un divorcio nunca uno tiene el 100% de la culpa y aquí ha pasado igual, aunque parece claro que los votantes han pensado que Ciudadanos había sido el más malo de todos. Yo estoy convencido que no es así, quizás hayamos sido los más tontos, eso sí, pero no los más malos.

Ser un partido de centro nos permite poder pactar tanto con PSOE como con PP, cierto, pero resulta que no sólo somos de centro, también somos liberales, también somos moderados y también somos progresistas, por lo tanto, ser de centro no significa que podamos o queramos tragar con todo aquello que quieran unos u otros. Hay quien así lo piensa y desde luego, se equivoca. Como se equivoca quien nos mete en el bloque de derechas, porque no somos de derechas, o como se equivoca quien mete a Podemos o Compromis en el bloque progresista, porque ya me dirán que hay de progreso en el comunismo o el nacionalismo.

No todo es blanco o negro, hay muchos más colores. Estar en el centro es como surfear constantemente en un mar enfurecido y aunque nos hayamos caído de la cresta de la ola, vamos a levantarnos de nuevo. Somos valientes, creemos en nosotros y estamos empeñados en teñir la política española de sensatez, dignidad y honestidad, valores que ni conocen aquellos que hoy compadrean con terroristas, que dan alas al fanatismo independentista catalán o que intentan ocultar todo lo que han robado sus antecesores en el cargo. Los de centro, los liberales…siempre con las víctimas, siempre con la democracia y siempre con la honradez.

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