Que decidan los padres, no los políticos

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Ante la inminente vuelta al cole, que para los profesores será el próximo 1 de septiembre y para los alumnos a partir del día 7 del mismo mes, y teniendo en cuenta que según la Asociación Médica de Texas enviar a los niños a la escuela está clasificada entre las actividades con un riesgo moderado de contraer COVID-19, 6 en una escala del 1 al 9, en mi opinión los padres deberían tener la última palabra a la hora de optar por la educación presencial o no presencial, en función de una serie de factores que son diferentes para cada niño y para cada familia.

Evidentemente, la posibilidad de que los padres elijan caso por caso si optan por la educación presencial o no presencial introduce un elemento de complejidad sobre el sistema educativo y obliga a las autoridades y los educadores a un esfuerzo suplementario mayor que hacer tabla rasa, pero creo que es lo más justo y conveniente si tenemos en cuenta que la composición y situación de cada una de las familias puede ser muy diferente.

Factores como la edad del niño, la cercanía al centro y su tamaño, tener hermanos y/o miembros mayores en la familia, la necesidad de usar el transporte escolar o público, la conciliación laboral de los padres, el carácter de los niños y su grado de madurez, la capacidad digital en el hogar y varios más que ahora se me escapan varían muchísimo entre unas familias y otras, tanto que se hace aconsejable que la decisión de enviar o no a los niños al colegio sea potestad de los padres.

No parece que en los centros educativos vayamos a tener ningún instrumento de control de la infección, ni profesional sanitario en el colegio, ni la capacidad de hacer test de ningún tipo y ni siquiera medidores de temperatura a la entrada, así que nuestra capacidad para detectar casos de COVID-19 entre profesores o alumnos va a estar muy cerca de cero y va a depender básicamente de la suerte o el azar.

Personalmente no tengo hijos pero si los tuviese y fuesen al mismo colegio donde imparto clases, optaría por la educación presencial y los llevaría personalmente en mi coche si tuviesen menos de 10 años, hasta 4º de Primaria, y por la educación no presencial a partir de 5º, ya que a esa edad y con una serie de precauciones se pueden quedar y organizar solos en casa si tenemos que ausentarnos por motivos laborales.

Y, por supuesto, nada de comedor, ni transporte escolar ni actividades extraescolares hasta que pase esta maldita pandemia. Siempre teniendo en cuenta que esta decisión en mi familia nos la podríamos permitir pero comprendiendo que otras muchas no pueden.