¿Por qué Venezuela?

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Nadie a estas alturas puede negar que Pablo Iglesias, Irene Montero y Juan Carlos Monedero son las cabezas visibles de un movimiento neocomunista nacido en la facultad de ciencias políticas que desde el liderazgo en Podemos quiere realizar un experimento revolucionario en España similar al que en su momento realizó Hugo Chávez en Venezuela.

España no es Venezuela, eso es evidente, son países muy distintos, sin que estemos diciendo que uno sea mejor que el otro, pero si Podemos utiliza los mismos métodos intimidantes y tiene los mismos objetivos de transformación de la sociedad que Chávez en Venezuela, habrá que decirlo. No implica que tengamos que acabar como Venezuela pero destacar los paralelismos es necesario para entender el proceso.

A la corrupción sistémica se le combate con independencia judicial, máxima transparencia, funcionarios competentes, medios de comunicación valientes y recursos en manos de los fiscales que la persiguen. Comprendo que a muchos votantes de Podemos les moleste la comparación con Venezuela, pero el objetivo aquí es el mismo que allí, no les interesa luchar contra la corrupción sino aprovecharla para indignar a las masas y asaltar el poder, que es su fin último. No lo digo yo sino ellos en sus declaraciones.

Los trapos sucios de Rodrigo Rato, por ejemplo, o las comisiones por obras públicas, otro ejemplo, se destaparon en los parlamentos correspondientes hace 15 años, no hace falta que venga ahora Podemos como si fuese la gran novedad. El problema es que en esa época el estado de derecho no contaba con mecanismos suficientes para perseguir la corrupción política, así que los hemos arrastrado hasta nuestros días.

Y eso es lo que hemos de cambiar, hasta convertirnos en un país moderno y justo, con igualdad de oportunidades, unos servicios públicos de calidad y negocios que funcionen. No se trata de que el poder pase de unas manos a otras, de «darle la vuelta a la tortilla», manida expresión de la izquierda, para que en vez de que nos mangoneen unos, nos mangoneen otros.

Como ha pasado, por ejemplo, en Venezuela.

 

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