Políticos profesionales sin fecha de caducidad

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Es común encontrar políticos a los cuales no les incluyen la fecha de consumo preferente, pueden estar lustros, décadas incluso, eternamente expuestos en el lineal de la vía pública sin caducidad alguna.

¿Se imaginan acudir al supermercado y encontrar siempre los mismos productos casi en el mismo lugar donde se colocaron? Así ocurre con Rajoy que pasó por las secciones de concejales, diputados autonómicos, diputados nacionales, ministro y presidentes,  todo un ejemplo de durabilidad.

En el ecosistema político Valenciano encontramos dinosaurios políticos, expertos en el arte del “bienqueda” para sobrevivir  a los caimanes de sus partidos sin perecer.  Pedro Agramunt, lleva desde la transición ocupando cargos en el PP valenciano y cobrando de sueldo público desde 1989 sin descanso. Joan Lerma: el Expresident, Exdiputado autonómico, Exdiputado nacional y Senador en la actualidad, bate el récord de consumo preferente, desde 1979 y sin telarañas aparentes.

Los supervivientes de la ciénaga del chaqueteo son dignos de estudio porque han sido capaces de destrozar sus partidos como en el caso de la camaleónica Monica Oltra, que fue capaz de mutar desde el rojo comunista hacía el verde Esquerra Unida y acabar en el color calabaza de Compromís, comiéndose a cuantas libélulas encontrase a su paso. Punzante es el caso de la avispa Alexis Marí que salió de UpyD soltando en la picadura su veneno a todo el que estaba cerca y lo mismo está haciendo en Ciudadanos, sabemos que las avispas no mueren aunque pican y lo seguirán haciendo. Interesante también es el caso de José María Chiquillo con piel de Batracio que utiliza un protector solar de factor infinito para arrimarse al sol que más calienta desde 1988.

Los supervivientes de la ciénaga del chaqueteo son dignos de estudio porque han sido capaces de destrozar sus partidos

Innumerables casos sin etiquetaje de prescripción los encontramos en muchos ayuntamientos donde existen concejales por los que no pasa el tiempo, coleccionan logotipos de partidos a los que han pertenecido con una increíble creatividad para montar nuevos partidos y perpetuarse hasta conseguir una calle en la localidad o una ficha policial en el juzgado de turno.

Entiéndanme, los responsables de estas situaciones no son los políticos mencionados y por mencionar. Con un sistema electoral de partidocracia, de listas cerradas, primarias que se convierten en combates de gallitos, aceptación del transfuguismo y la personalización del acta de diputado dejamos al azar que existan garantías suficientes de salubridad democrática.

En la mano de los consumidores/votantes está el revertir estas situaciones y comenzar al menos a revisar los ingredientes en  las etiquetas de los envases que nos presentan los partidos viejos y los nuevos,  para no intoxicarnos por ingesta inadecuada.

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