Nuestro hombre en Caracas

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Walter Vargas - Auditorio Flisol Caracas 2011

Queda ya muy lejos ese año de 1914 en donde Venezuela se posiciona a ojos del mundo entero como unos de los mayores productores de petróleo. El pozo de Las Rozas sitúa ese comienzo de prosperidad, para una población cuyo nivel de bienestar hoy en día ha disminuido drásticamente a causa de las políticas iniciadas, primero por el señor Hugo Chávez y finalmente por el señor Nicolás Maduro.

No son los únicos que han provocado miserias y falta de libertades democráticas en Venezuela, surgía entre 1908 y el 1935 el mandato de Juan Vicente Gómez, un dictador que implantaría su “terror” particular entre sus oponentes políticos con el amparo de las grandes petroleras, una de ellas la holandesa Royal Dutch Petroleum Company y el “personaje” de Henri Wilhelm August Deterding, cuyas declaraciones a los medios de comunicación de la época respaldaban ampliamente dicho régimen: “El Gobierno del General Gómez es sólido y constructivo”.

Todo ello provocó en el año 1945 una revolución popular apoyada por el ejército donde su preso político, el señor Rómulo Betancourt, salió beneficiado y aupado al poder. No obstante, el país fue totalmente saqueado, su mandato duró tres escaso años, en los cuales el partido de Acción Democrática de Betancourt realizó un reparto más equitativo de la riqueza negra de Venezuela con los trusts del petróleo.

Pero toda revolución tiene su contrarrevolución, y nos plantamos en ese año 1948 que un discípulo del anterior dictador del General Gómez, el señor Jiménez, no logró encauzar el país y sus riquezas a buen puerto. De sus políticas surgió esa “izquierda castrista” que llega hasta nuestros días.

Luego intervienen países o bloques dando su apoyo a favor y otros en contra del régimen chavista. Pero qué país en pleno siglo XXI no se pone al lado de los demócratas y constitucionalistas, muy sencillo; países de corte izquierdista con toques dictatoriales como la Rusia del señor Putin o “despistados” más cercanos como el señor Pedro Sánchez.

Señor Sánchez tiene usted “toques” como nuestro anterior presidente, el señor Rajoy, que ante situaciones económicas y sociales contrarias, optaba por dejar pasar el tiempo a ver si la ciudadanía se olvidaba o surgía otro asunto público que acaparara la opinión pública. Eso deja ver señor Sánchez su mala gestión como político. Usted, relacionado con el mundo del cine, encarnaría la película de “El tercer hombre” porque con usted están primero los independentistas y los “revolucionarios” de Podemos.

La situación social y económica de Venezuela viene de lejos y se fraguó con la elección de Hugo Chávez y la implantación en 1998 de su régimen bolivariano en la órbita de Moscú, cambios que influyeron en la pérdida de confianza, inicialmente en las empresas y en está etapa final en sus propias gentes. Es lo que tiene la globalización, lo mismo que tienen los referéndum de exclusión, como el Brexit o el de los independistas catalanes, que se piensan que solos van a estar mejor.

La política y los políticos tienen en su mano que la vía escogida no se convierta en un estado de “no retorno”. Pero el señor Maduro ya ha pasado por ese punto de “no retorno”, se ha convertido en un kamikaze político que no piensa en los ciudadanos de su país, pero todo llega y Venezuela necesita un impulso tanto interno, en este caso la ayuda de sus Fuerzas Armadas, como la ayuda externa, el conjunto de países demócratas y constitucionalistas.

La historia de Hispanoamérica o Latinoamérica ha sido salpicada por numerosos dictadores, unos a través de las armas y las más modernos manipulando la legalidad vigente en su país. Claro ejemplo son el dictador Maduro y sus “capitanes Segura” de la película “Nuestro hombre en La Habana”, dicho cuerpo policial entre otros, sustentaba al régimen dictatorial en Cuba de los años 50 de Fulgencio Batista.

En Venezuela, el estamento militar es el que mantiene o puede derrocar al régimen dictatorial del señor Maduro. Triste, pero es así. Los electores que ponen su voto o papeleta en unas elecciones “limpias” deberían ser los que quitasen y pusiesen al presidente del gobierno, pero el régimen de Maduro ya se encargo de “lavar” los resultados de las anteriores elecciones presidenciales. Leopoldo López ha dado un valiente paso oponiéndose a la dictadura encubierta del señor Maduro, es nuestro hombre democrático en Caracas y hay que apoyarlo por numerosas razones tanto históricas, como culturales y económicas.

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