No volveremos al armario

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«Maricones de mierda, fachas, judas e hijas de puta»

Ayer, las risas, entusiasmo y alegría propia de un día de reivindicación y celebración dio paso a los insultos, ataques, intransigencias e intolerancias.

Ayer, las siglas y las ideologías se apoderaron de una lucha de TOD@S.

Ayer, la rabia y el odio difuminaban por completo las sinceras sonrisas.

Ayer, los besos lanzados recibían respuesta en forma de insulto.

Ayer, nos hicieron sentir rehenes en un autobús.

Ayer, intentaron secuestrar nuestra libertad.

Ayer, al atacar el autobús de CIUDADANOS, en el Desfile del Orgullo LGTBI en Valencia, sentimos miedo. Tal como lo cuento. Esa es la realidad.

Ayer, por primera vez, por pertenecer a Cs, la misma persona, en dos tramos diferentes del recorrido, me dijo que “se había quedado con mi cara y que me buscaría”.

Ayer, mis sentimientos navegaron a la deriva en el mar de la incomprensión.

Ayer, al acabar el desfile, nos agrupamos todos los compañeros, para no ir solos.

Ayer, fue un día triste y lamentable. Muy duro ver como la pintura impactó en dos compañeras lesbianas que están comprometidas.

Ayer, los hematomas, no eran tan duros, como las heridas del alma.

Ayer, verlas desfilar, cogidas de la mano, delante del autobús de Ciudadanos, fue la mayor prueba de lucha y amor por la libertad que pudiera existir.

Ayer, mi compañero gay, tuvo que escuchar como le llamaban “facha y maricona de mierda”.

Ayer, sus inocentes dedos, simulando un corazón, dibujaron la escena más tierna que pudiera observar.

Ayer, lo quise más que hoy, pero menos que mañana.

Ayer, los abrazos y las miradas cómplices nos permitían respirar entre tanta asfixia de supremacismo moral.

Ayer, mis compañeros gais y lesbianas ya no luchaban por sus derechos y libertades.

Ahora, luchan por hacer entender que debe ser un movimiento transversal.

Ahora, luchan por pertenecer a Ciudadanos, ser Lgtbi y no ser insultados.

Ahora, luchan por pertenecer a Ciudadanos, ser Lgtbi y ser escuchados.

Ahora, luchan por NO VOLVER AL ARMARIO.

No soy LGTBI. Mi abuela impregnó todo mi ser de amor por la libertad, el respeto y la tolerancia. Me enseñó a proyectar luz, cariño y comprensión. Y pese a pertenecer a un partido político, tengo claro que las siglas y las ideologías no inventaron la Libertad, y que no pueden estar por encima de causas tan nobles.

Somos las personas las que cargamos nuestra mochila existencial de valores y razones para estar legitimados. Y ahí, las siglas y las ideologías no decantan la balanza. Sólo desde la reflexión más tranquila y sosegada, podremos reconducir la intención de unos pocos, que pretenden politizar la bandera Arcoíris, en la defensa de un Movimiento Transversal.  

SOY LIBRE. QUIERO SEGUIR SINTIÉNDOME LIBRE, PORQUE AMO LA LIBERTAD.

Y desde esa libertad, puedo exclamar alto y claro, porque ayer lo viví en carne y hueso: ¡Qué dentro del Colectivo LGTBI hay discriminación hacia PERSONAS LGTBI!

No sé cuantos nos abuchearon e insultaron. Mil gracias a aquellos que nos trataron con amor, cariño y respeto.

Fuerza y ánimo, compañeros.