No, no voy a rasgarme las vestiduras

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No, no voy a rasgarme las vestiduras por una sentencia que, por lo que he podido leer a salto de mata entre las 371 páginas que tiene, me parece acertada y ello porque creo (y es mi opinión personal), que los jueces han buscado garantizar la condena y no dejar a los delincuentes ningún resquicio para salir mejor parados vía recurso.

Según nuestro código penal, el delito de agresión sexual con penetración conlleva una pena de prisión de 6 a 12 años, y el delito de abuso sexual con penetración conlleva una pena de prisión de 4 a 10 años.

Teniendo en cuenta que le han impuesto la pena para el delito de abuso sexual en su mitad superior y casi la máxima, podría haberse dado el caso de que si los condenaban por agresión sexual la pena fuera menor, ya que no habría agravantes, puesto que no hubo uso de violencia, ni la víctima sufría discapacidad o una situación de especial vulnerabilidad, ni había parentesco ni se utilizaron armas para forzarla, o al menos eso ha quedado probado (al parecer). Incluso habiendo agravantes, incluso amenazando a la víctima con un arma blanca y peligrando sin ninguna duda la vida de esta, la condena podría haber sido menor o igual.

Así que creo que los jueces han intentado garantizar una condena mayor por la vía del abuso sexual (porque no tendría por qué haberse impuesto la pena por agresión sexual en su mitad superior y de haberlo hecho los condenados habrían tenido una vía clara para el recurso). Ahora bien, recursos seguramente habrá, así que habrá que esperar a ver en qué sentido se resuelven.

Sin embargo sí voy a rasgarme las vestiduras por lo que ocurre en esta sociedad: Los jueces aplican las leyes, unas leyes que hacen nuestros representantes políticos, sin embargo, en lugar de intentar cambiar las leyes con nuestro voto o de echar en cara a nuestros políticos la poca dureza de nuestras leyes, salimos a la calle para pedir la inhabilitación de los jueces por aplicar la ley, una ley que ellos no hacen.

No nos inmutamos con lo que sucede con la educación, de la que también son responsables últimos los políticos, y volvemos a cargar la responsabilidad de algo que no nos gusta en quien aplica la ley, en lugar de pensar que, a lo mejor, una mejor educación conseguiría que formemos a personas y no a salvajes que creen que pueden hacer lo que quieran con una mujer.

Y diré más, al final el daño sufrido por esa chica no se repara con años de cárcel, os lo aseguro, vivirá siempre con ello, lo llamen abuso o agresión, pero en nuestras manos está el que no vuelva a suceder, que no haya más manadas ni llaneros solitarios, que los niños aprendan que el respeto es la base de toda relación, del tipo que sea, que las personas no son cosas y que el silencio no siempre es consentimiento, porque en cuestión de sexo, el que calla no otorga.

Y quizá podamos conseguir también disuadir a los que ya no podemos educar con el endurecimiento de las penas, porque se llame como se llame el delito, si menoscaba la dignidad de una persona es intolerable. Quizá debamos recordar todo esto la próxima vez que metamos nuestro voto en la urna, o mucho mejor, antes de hacerlo.

Y quizá deberíamos empezar a aprender a apuntar a la diana correcta, a exigir unas leyes que vayan más en consonancia con lo que exige la sociedad, con lo que realmente creemos justo, y a ser conscientes de que en política y gobierno, desgraciadamente, el que calla sí otorga.

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