Menos mal que nos queda Portugal

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Parece que las dificultades para poner el trabajo en equipo por encima del individual no son patrimonio exclusivo de españoles – se sientan o no españoles – sino que también de portugueses. Tampoco parece un mal ibérico únicamente, pues galés también sello tiene.

Es extraordinario, épico y legendario el Real Madrid, tocado sin duda por los dioses. Pero especiales son las figuras de Don Santiago Bernabéu y Zinedine Zidane.

Ambos, de origen humilde, ambos con cara de que les ha tocado en suerte un destino por el que sienten un respeto tan grande que no quieren hacer ruido, no quieren molestar. Ambos geniales, tranquilos, valientes: tocados por los dioses.

Luego muchos más, muy grandes en su fútbol y en su comportamiento: Valdano, Raúl, Del Bosque… muchos.

Así que hay dos tipos de madridistas, o de jugadores del Real Madrid, del mismo modo que hay dos tipos de aficionados o dos tipos de directivos, de técnicos. Están aquellos que son Real Madrid en esencia, que forman parte inseparable de su alma, y aquellos que, independientemente de su relevancia, son epifenómenos. Epifenómeno es Cristiano Ronaldo, respecto al Real Madrid.

Cristiano Ronaldo es una estrella solitaria en su esfuerzo, en el construir sus sueños. Digamos que, CR7 tiene celos del Real Madrid y quiere que el aficionado – esa entelequia – le rinda pleitesía más allá del club, le reconozca como un dios por sobre el mismo Olimpo. Un mal propio de dioses.

Pero este chico tan notable, tan trabajador, está preparando su lugar en la historia como un Salieri subrayado, un Góngora: un genio insatisfecho. Tiene un problema este chico para manejar su ambición, tanto que en su loable espíritu de autosuperación parece necesitar más gloria de la que genera, crónicamente: Cristiano, para eso hay que morirse. Parece como si a su pesar existiera Messi, existiera el Real Madrid. No se da cuenta de que ambos, futbolista y club, son, para su figura, los dos focos más potentes, sus grandes valedores.

Qué decir de Gareth. Un magnífico futbolista que tampoco parece darse cuenta de dónde está, y de la falta de respeto hacia sus compañeros que es decir que él necesita jugar todas las semanas y que ya verá. El no está para liderar un equipo campeón. Está para liderar la selección galesa o un buen equipo, no un equipo campeón. Para ello hace falta ser un líder y tener mucho fútbol, ser muy regular y no romperse tanto tantas veces. La realidad es así, tozuda.

Una institución como el Real Madrid exige respeto. Una cosa es ser un gran futbolista y otra un grande. Di Stefano fue un gran futbolista, Cristiano Ronaldo también. Fernando Hierro, Gento, Puskas, Raúl, Sergio Ramos, Del Bosque, Zidane y otros, son grandes, cuando confluyen el talento, la sabiduría y la nobleza.

Enhorabuena a todos los madridistas y al Real Madrid, de parte de un admirador barcelonista.

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