Memorias de un confinado: prolegómenos

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El confinamiento agota y mucho tras más de tres semanas encerrados en nuestra casa con motivo del maldito Coronavirus, especialmente lo padecemos todas las personas que estamos acostumbradas a estar fuera de casa a unas determinadas horas. En unas ocasiones a consecuencia del trabajo y los que lo tienen, porque no todo el mundo cuenta con esa la posibilidad en otras por las diversas actividades extra laborales o lúdicas que hacemos en unas horas concretas.

Unos, por ejemplo, tienen el ‘mono del gimnasio’, el primero quien escribe estas líneas, otros buscan desconectar de sus quehaceres paseando por el monte. Tampoco faltan aquellos que con asiduidad acuden a bares para reunirse con sus amistades o simplemente los fans del paseíto matutino o de nocturnidad. Todos los casos que he mencionado, tenemos un punto en común, el estrés y el agobio de no poder salir cuando siempre contábamos con una hoja de ruta de la cual estábamos en mayor o en menor medida satisfechos para escaquearnos de nuestras casas porque al fin y al cabo la gente, por norma general es sociable por naturaleza.

En este mismo momento, siento envidia sana o enfermiza según el día y la hora para que nos vamos a engañar, de esos casos puntuales que son personas solitarias y encerradas en sus casas de manera permanente. Ya que muchos de estos, no cuentan con ese ‘mono’ de salir que tenemos los demás y claro está que, psicológicamente hablando, cuentan con muchos más recursos que el resto para permanecer tranquilos, ya que quien ama la soledad o su rutina de quedarse eternamente en su domicilio no extraña la libertad de salir a la calle.

No dudo de que habrá casos puntuales de ‘encerrados fijos’ que también tengan sus momentos de bajón a causa del confinamiento, al fin y al cabo, excepciones siempre las habrá de todo tipo, pero si preguntamos uno a uno a cada persona acostumbrada a hacer vida de ermitaño cómo es su situación desde que el Gobierno decretó el confinamiento vía Estado de Alarma, más de uno de este target lo acabará viendo como un día más en sus vidas.

‘Memorias de un confinado’ es una serie de artículos que comienzan con el primero publicado en el día de hoy en el que relataré los pensamientos que tengo y las soluciones que doy para evitar el aburrimiento y otras muchas cosas más que, a unos podrán gustar mientras que para otros mis palabras seguramente sean pura chapa de periodista que está confinado en casa y que no sabe qué otra cosa hacer para pasar sus momentos de confinamiento.

Para todos aquellos los que os habéis leído este primer artículo-memorias, mil gracias y espero que este y los próximos que vengan sean de vuestro agrado, para los que no, pues mil disculpas y gracias igualmente por tener la molestia de leeros este primer ‘capítulo’. Yo desde luego, intentaré aportar mi granito de arena tanto para mis lectores fieles (los cuales desconozco cuantos son) cómo para el medio Tribuna Libre el cual me ofreció un 7 de julio del año 2019 la posibilidad de poder colaborar con ellos tras graduarme en periodismo un mes antes.