Más de doscientas mil razones para reflexionar

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Aún estoy abrumado por la increíble repercusión que ha tenido la publicación de mi artículo “Fomento derribará una de las dos Torres de Serranos para mejorar los accesos a Valencia” el miércoles 16 de abril en este mismo medio. Hasta el momento ha sido leído por más de 230.000 personas. Muy pocos artículos de opinión alcanzan esa cifra a nivel nacional. Les pido disculpas por “jugar” con el titular, pero no cabe ninguna duda que ha cumplido su objetivo, que no era otro que despertar conciencias y generar un debate. La prueba de ello es que, en apenas 48 horas, recibí casi 3.000 mensajes tanto públicos como privados, algo extraordinario.

Mi primera reflexión es positiva. Mucha gente se ha enterado por el artículo de la intención de Fomento de “asfaltar” más de 50.000 metros de huerta protegida para ganar un carril por sentido de cuatro kilómetros en el acceso a Valencia. No lo sabían, y en su inmensa mayoría les parece algo completamente innecesario y evitable. Algo falla es los procesos de exposición pública cuando una parte muy significativa de la población no se entera de cuestiones de esta envergadura.

Pero no hay que obviar la reacción “tipo” de otro grupo de personas “Ahhh, no se derribarán las Torres, se destruirá un poco de huerta en Alboraya. Una cosa no es comparable con la otra y es necesario mejorar los accesos a Valencia. Además los valencianos no nos podemos permitir rechazar inversiones, con lo mal financiados que estamos”. 

Reflexionemos.

¿Por qué le damos más importancia al patrimonio arquitectónico que al patrimonio natural? Si la inversión del Ministerio de Fomento era para destruir una Torre de Serranos era una “barbaridad” pero si es para “asfaltar” 50.000 metros de huerta protegida entonces es algo asumible, porque tan sólo se destruye una parte pequeña de la huerta. En purismo, también hay más patrimonio arquitectónico en Valencia, derribando una Torre tampoco se destruiría todo, pero una parte de la población no lo percibe de la misma manera.

Sin embargo el símil en el artículo original pretendía comparar dos obras para mejorar los accesos a Valencia que se caracterizaban por dos cuestiones en común: un escaso beneficio para el conductor y un alto coste al destruirse patrimonio. Natural vs arquitectónico, ¿pero no son importantes ambos? ¿por qué hay que elegir preservar tan sólo uno de ellos?

El patrimonio natural también es escaso. La huerta de Alboraya es única, y su extensión es limitada. Cada metro cuadrado que se pierde no se recuperará jamás. Quizá no seamos plenamente conscientes de su valor, quizá haga falta que pasen treinta o cuarenta años para darnos cuenta de lo que tenemos. Ya pasó con la brutal destrucción de la costa valenciana, cuando mucha gente tomó conciencia de lo que se estaba haciendo, ya había pasado, y ahora apenas quedan espacios vírgenes en toda la Comunitat Valenciana.

¿Queremos que pase lo mismo con la huerta protegida?

Los pueblos que sepan preservar su patrimonio natural serán los que “triunfarán” en el futuro. No les quepa ninguna duda que “el progreso” pasa por la preservación de nuestros espacios naturales, sin ninguna excusa. 

@Vicent_Raga

 

1 Comentario

  1. Me parece la mayor burrada del mundo tirar una de las dos Torres. Parece mentira q sean tan cerriles y no sepan apreciar el arte.Seguro q los q han pensado esa barbarie no son valencianos.sino no lo harían.Están guardando ruinas y una cosa tan bonita
    Sson capaces de destruir.

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