Macron, la necesidad y la oportunidad de renovar Europa

0
480

Primero fue Norbert Hofer en Austria, hace dos meses Geert Wilders y su xenófobo Partido por la Libertad (PVV) en Holanda y el domingo Le Pen en Francia. Todos ellos derrotados en un estado de máxima alerta continental tras el Brexit. Demasiados avisos cómo para no ponerse manos a la obra con carácter urgente en la reforma del proyecto europeo. La extrema derecha y los populismos son ya una realidad cada día más acuciante en un mundo que, desde la crisis mundial que estalló en 2008, se ha vuelto demasiado complejo para sus ciudadanos.

Desde el inicio de la misma -que se ha visto que no era sólo financiera, sino también ética- todos los valores de libertad y bienestar que emana Europa se están viendo seriamente amenazados por la incapacidad de los partidos políticos que han gobernado los principales países de la Unión estos años, tanto en la izquierda como en la derecha, en ofrecer soluciones eficaces, llegando a una saturación del sistema amplificado por el efecto demoledor de la corrupción. La gente ha dejado de percibir a los políticos como parte de la solución, para trasladarlos al horizonte del problema e incluso de la vergúenza en los últimos tiempos. Las principales economías de la zona euro crecen desde hace unos años y, según han vaticinado los expertos la crisis ha finalizado, pero el crédito no llega a las familias, el paro juvenil no deja de crecer e incluso se habla de aumentar la edad de jubilación.

Estos factores han conducido a muchos a la desazón, justo el escenario donde mejor se mueven los movimientos ultraxenófobos y antisistema que galvanizan la rabia en favor de sus intereses. Los partidos y políticos tradicionales se han demostrado ineficaces al tratar de solucionar nuevos desafíos con viejas recetas atareados en sus luchas intestinas de poder. El triunfo del liberal Macron en la segunda potencia de la Unión abre una puerta a la esperanza, una vez que tanto izquierda como derecha han sido incapaces de afrontar con acierto los problemas económicos de la Unión y sus estados miembros. Veremos si desde el centro se puede hacer. De primeras el nuevo presidente de la República Francesa presenta un programa novedoso entre el cuál aboga por reducir el número de funcionarios agilizando la administración, así como los trámites burocráticos en las relaciones de los ciudadanos con la misma y un ambicioso plan de gasto público (50.000 millones de euros) que incluiría la lucha contra el cambio climático y la ayuda a las rentas más bajas.

El nuevo presidente de la República incluirá en la lista para las legislativas de junio a integrantes del partido socialista, grupos ecologistas y de Los Republicanos, los representantes de la derecha en Francia, pero sobretodo gente de la sociedad civil, desligada de intereses partidistas. El talento por encima de afinidades políticas determinadas aunque, eso sí, hay que tener en en cuenta que En Marche, el nuevo partido del antiguo ministro de economía, empieza de cero y necesita de todo y de todos. Es un comienzo, que como mínimo, merece el crédito del tiempo aunque el experimento le pueda salir como el de la gaseosa.

Tal vez sea la unión, nunca mejor dicho, el camino para renovar Europa, desde el diálogo y dejando de lado tanto frentismo. Porque lo que está en juego no es sólo la estabilidad y prosperidad del hogar común de millones de personas ante los desafíos extremistas,-un hogar que aunque a muchos les cueste reconocerlo es el mayor exponente de los derechos y libertades que existe en el mundo- sino la necesidad de renovarse para volver a ser una Europa pragmática y adaptada a los tiempos que corren. Una Europa ecológica, dialogante y socialmente abierta al talento y al progreso.

Se han salvado tres ‘bolas de partido’ porque la conciencia europea que bebe de los valores de talento, pragmatismo y tolerancia sigue latente en el corazón de la mayoría de los europeos pero clama, a gritos, desesperada, su puesta en valor. Porque, de lo contrario, los movimientos xenófobos, eurófobos o como quieran llamar a aquellos que quieren romper nuestro espacio común volverán a aparecer. No es solo una imperiosa necesidad sino también una enorme oportunidad.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here