La progresiva deshumanización del ser humano

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Supongo que todos habréis leído las declaraciones de Anna Gabriel, diputada de la CUP, que manifestaba que deseaba tener “hijos en colectivo para que los educara la tribu”. Y me sorprendió que no me sorprendieran esas declaraciones. Si la cara es el espejo del alma, mirando la cara de Anna Gabriel queda todo dicho. Al margen de la majadería de la frase, lo que creo que esconde es una tendencia natural de una parte importante de la sociedad a deshumanizar y despersonalizar al ser humano. Parece que los afectos sobran, hay que crear seres estandarizados según las convicciones políticas del momento.

Inmediatamente me han venido a la cabeza mi infancia y primera juventud, todas las influencias que los afectos han tenido en mi vida y en la vida de la gente que me rodeaba. Por ejemplo, recuerdo que con 12 años ya organizaba “La Cámara de los Juegos”, una especie de parlamento dónde todos los niños nos reuníamos para decidir a qué jugábamos, con discursos y votaciones. Era un juego en sí mismo. Estoy seguro que me influyó en ciertas decisiones que he tomado en mi vida.

También recuerdo los debates en la orilla de la playa, con apenas 14 años discutíamos acerca de la existencia de Dios, un concepto algo difuso para nosotros con esa edad. Aún recuerdo que defendía que Dios realmente era D.I.O.S. (Direct Input & Output Supercomputer), es decir, un ordenador muy potente al que había que superar. Ya apuntaba maneras de irreverente. Quién sabe si Carmen Ramírez se convirtió en una brillante ingeniera informática para rebatirme. También debatíamos acerca del origen del hombre, y Luis del Rey hoy en día escribe extraordinarias guías arqueológicas, o conversábamos acerca de la Justicia, Arturo Ramírez es hoy Notario, y qué decir de Ángel Luis Diez.

El vínculo entre todos nosotros era afectivo, de cariño. Aunque entonces no nos diéramos cuenta, estoy seguro que esos años marcaron en cierta manera nuestras vidas futuras. Renunciar al afecto va contra la esencia del ser humano ya que es un elemento enriquecedor necesario para nuestro desarrollo como personas. No permitamos que nos lo roben.

@Vicent_Raga

 

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