La oración sintáctica del nuevo sorpasso

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El SUJETO -activo- de la oración es Ciudadanos, único partido que desde su implantación y asentamiento a nivel nacional en 2015, crece de forma continua e inusitada, como así se ha demostrado en las recientes elecciones andaluzas, conjugando con acierto el VERBO convencer, en cuanto a su utilidad, propuestas políticas, talento y buen hacer, a pesar de livianos errores que se van corrigiendo con un espíritu de autocrítica propio de un partido liberal, centrado, joven y dinámico. Pues bien, hasta aquí ya tenemos el sujeto -Ciudadanos- y el verbo -convencer- de la oración. Vayamos pues al PREDICADO.

El COMPLEMENTO DIRECTO, sujeto pasivo y objeto del sorpasso, lo tenemos en ese PSOE podemizado por el doctor Sánchez -lo que vulgarmente se entiende como Sanchismo- que, desde su «advenimiento» a la Moncloa, con un doctorado cuestionado, con su enchufismo de amiguetes y familiares pero no meritorial, su pasteleo judicial, sus ministros dimitidos o en la cuerda floja, sus exhibiciones vanidosas, presumidas y vacilonas en modo aéreo, sus continúas e hirientes bajadas de pantalón ante los indepes, sus justificaciones inaceptables y vomitivas a las cenitas y brindis con filoetarras y su vergonzante mamoneo podemita para que Iglesias no le sorpasse, a base de populismos.

Pedro Sánchez se está convirtiendo en el Atila de un PSOE al que está dejando cual secarral sin pizca de hierba, y que se dirige inexorablemente hacia la más absoluta irrelevancia a pocos meses vista, y en el que gran parte de sus barones, cargos, bases y votantes le están haciendo ascos y acabarán por abandonar al centenario barco que un sanchismo desnortado, desvergonzado y egocéntrico le está llevando a la deriva más absoluta. Y sino, vivir para ver.

Para ir finalizando el análisis de esta oración, como COMPLEMENTO CIRCUNSTANCIAL de tiempo, forma o lugar, tenemos al resto de partidos que conforman el actual panorama político. Un PP que resiste, de momento, las «dentelladas» centristas a las que le somete Ciudadanos, a la corrupción sistémica que está purgando y la que le queda por purgar y a un grano en el culo que le acaba de eclosionar, en su glúteo derecho, que le merma y le hace cojear. Al igual que las brevas, simplemente hay que esperar a que maduren y caigan solas.

De Podemos y Vox, simplemente decir que los extremos se tocan; uno con el populismo de izquierda, el de toda la vida, comunista de garrafón que idealiza la libertad y la igualdad para todos, pero desde chalets en Galapagar y lujosos pisos en el barrio de Salamanca, utilizando subterfugios trileristas en cuanto a la contratación de asistentes en negro-echenique, carísimos trabajos bolivarianos monederiles, becas errejonistas y bodorrios a lo Rita Maestre. Su regeneración consiste en tejer su propia red clientelar, al abrigo del poder, para poder combatir los fríos invernales que acechan ya, desenterrar espantajos para seguir viviendo del guerracivilismo y destruir España a base de referéndums por doquier.

Lo de Vox, pues tres cuartos de lo mismo. Se escinden del PP cuando la teta que les amamantaba se mustió, sacan a relucir lo más rancio, casposo y trasnochado de esa España profunda, de charanga y pandereta, a base de patrioterismo barato en modo Le Pen, Salvini o Trump, en donde el endemismo y la cerrazón priman sobre el mundo globalizado, moderno y mestizo, que son signos de progreso y prosperidad.

Vistas así las cosas, el sorpasso que está a punto de sobrevenir es el que le dará Ciudadanos al PSOE. En Andalucía, muchos votantes de izquierda se han quedado en casa, e incluso se han rebotado, pues la abstención ha aumentado considerablemente y tanto el PSOE, con un sonado traspiés, como la izquierda radical, han bajado sus resultados considerablemente.

Todo esto es perfectamente extrapolable al resto de España, de cara a las inminentes convocatorias electorales que nos esperan en unos meses, tanto municipales como autonómicas, europeas y, quién sabe si también para el gobierno de la nación, pues cuanto más tiempo Sánchez se bunquerice en La Moncloa, peor resultado obtendrá.

¿A dónde irán a parar esos votos de izquierda, después de las fechorías sanchistas y las que aún quedan por venir?

Estoy convencido totalmente que a Ciudadanos, -dónde si no- un partido liberal progresista, centrista, constitucionalista, moderno, con talento y talante democrático, y que en sus orígenes bebió y se empapó de la socialdemocracia, por lo que ahora espera con los brazos abiertos a todos esos votantes frustrados y resentidos del Sanchismo y… de otras malas hierbas.

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