La infrafinanciación. ¿Un problema o una realidad aceptada?

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El pasado viernes 22 de noviembre tuvo lugar una concentración en la Plaza del Temple (Valencia), tal y como podría haber ocurrido en otras ciudades de España oprimidas por la desigualdad de recursos entre territorios, demandando por enésima vez una financiación justa, “Finançament Just”, materializada en una modesta cadena humana hasta las Torres de Serrano, que evidenció la incógnita que muchos nos hacemos.

¿La infrafinanciación valenciana, es un problema o una realidad aceptada?

Decía Platón, filósofo griego (427 a C.) que el saber se define como la “creencia verdadera y justificada” y me temo que la infra financiación ha dejado de ser un problema, para ser una realidad a la cual nos obligan a convivir, pues si una situación o asunto como éste no le dan solución, por definición deja de ser un problema y se convierte en una realidad “aceptada”.

Pero … ¿Por qué una realidad aceptada?

Es evidente que el “pacto del insomnio” de Sánchez con Iglesias ratifica nuestra dependencia, de nuevo, de los grupos nacionalistas e independentistas, que durante décadas la injusta ley electoral ha convivido con el objetivo del bipartidismo de perpetuarse en el poder, en menoscabo del esencial principio constitucional de igualdad y solidaridad entre territorios que encarna nuestra Carta Magna.

Hoy más que nunca estamos expuestos, por mucho que desde mi Grupo Ciudadanos tienda la mano al retorno del constitucionalismo de Sánchez, a la continuidad de las desigualdades territoriales, a las exigencias políticas partidistas del nacionalismo y a la fragmentación de una España que se desvanece en la perversión de una “nación de naciones”, “plurinacional” y donde Miquel Iceta, líder socialista catalán, reivindica a Cataluña como nación.

El propio Tribunal Constitucional en la Sentencia de 31/2010 establecía como creencia verdadera y justificada (siguiendo la definición de Platón), que las “decisiones tendentes a garantizar la suficiencia financiera autonómica han de adoptarse con carácter general y de forma homogénea en un órgano multilateral como el Consejo de Política Fiscal y Financiera”, sin embargo, la infra financiación valenciana o el resto de régimen general, están a expensas de la perversión de privilegios y negociaciones unilaterales, nacionalistas e insolidarias de un Sánchez obstinado en la perpetuación del poder a cambio de la “podemización” de la economía y la fragmentación de España, dejándola en manos de aquellos que quieren romperla.

Sin lugar a dudas, durante las pasadas tres legislaturas en el Congreso de mano de mi Grupo Parlamentario Ciudadanos, me resistí asimilar que este problema pasara a formar parte de una realidad “aceptada”, por lo que ahora más que nunca es necesario impedir que Sánchez permita la continuidad durante décadas de esta dependencia, porque es un verdadero problema que oxigena al nacionalismo, un peligro para los principios constitucionales, como él, como Sánchez, un auténtico problema y peligro para nuestra economía y nuestro estado del bienestar.

La infrafinanciación es un problema, no la aceptemos como una realidad, que no le engañen.