La falsa humildad elitista en los Goya

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La gala de los Goya de este año, nos ha traído de nuevo el sumun de la hipocresía y la desfachatez. Actores y directores de toda índole vendiendo humildad en el Palacio de Deportes de Málaga como si estos fueran simples curritos, cuando la inmensa mayoría, manejan cantidades desorbitadas de dinero con motivo del trabajo que desempeñan más los contratos publicitarios que puedan llegar a tener una gran cantidad de todos estos ‘obreros’ de lo audiovisual.

Señoras y señores (me pongo inclusivo), no sois un gremio que gane una miseria y mucho menos, si metemos en el saco a los miles de asistentes que acudieron al citado evento en Málaga, los cuales eran personajes públicos, gente del mundo de la política o del círculo empresarial y un inciso relacionado con el tema de la humildad, a simple vista se podía ver que ninguno de estos iba vestido de mercadillo, todos de etiqueta y de modistos de primera división. Para basarme en esta afirmación, tan sólo hay que rememorar hacia los prolegómenos del acto, en dónde se podía contemplar la forma de vestir de todos los candidatos al Goya, asistentes y a todas las personalidades en general que se pararon en la alfombra roja para atender a la prensa o para dejarse fotografiar.

¿Vosotros humildad? actores y directores de pacotilla, no vendáis falsa modestia puesto que ninguno de vosotros sois mileuristas como para hacernos ver que no contáis con grandes presupuestos para hacer un mejor cine. Años atrás habría las mismas cantidades de dinero (o menos) para hacer películas que en la actualidad y la gente obrera que realmente son CURRITOS, acudían al cine con mucho gusto en multitud de ocasiones para ver películas de sobresaliente categoría y a actores de prestigio, cosa que hoy en día, fueras de serie en el mundo de la interpretación, los tenemos contados con los dedos de una mano. Eso sí, a todo este espectáculo politizado no faltaron ni las menciones al partido político Vox de manera directa o indirecta ni tampoco los aduladores de turno que buscaban sacar tajada de la presencia al acto del presidente del Gobierno Pedro Sánchez.

Respecto al asunto que concierne a la formación de Abascal, no faltaron las lenguas viperinas de distintas personalidades del mundo audiovisual para atacarlos verbalmente con fiereza, aun a sabiendas que al acto no acudiría ningún integrante de la formación política VOX. Para mí, este tipo de actitudes en plena retransmisión de la gala, me demuestran la cobardía que tienen algunos mediocres de la interpretación al atacar a las espaldas a una serie de personas que no están presentes para poder defenderse. Lo que si eché en falta es que alguno de los presentadores o de los galardonados, hiciesen una leve mención para homenajear al dirigente popular asesinado por ETA el 15 de julio de 2000 José María Martin Carpena, la persona que da nombre al Palacio de Deportes de Málaga en el cual se hizo mucho ‘paripé’ de gala, pero como bien digo, nadie tuvo unas palabras hacia un gran hombre al que le coartaron la libertad de vivir.

En cuanto a la presencia del presidente del Gobierno, lo más destacable fue ver las distintas formas de pedir a Sánchez que aumenten las subvenciones al cine. Unos lanzando elogios hacia su persona, otros tirándole puyitas humorísticas y no faltó tampoco, el que metafóricamente le dio un leve tirón de orejas, pero todo de buen rollo ¿eh? Toda forma de expresión tenía una misma finalidad, pedir dinero público, un dinero público que según nos relataban meses atrás algunos dirigentes socialistas “no es de nadie”.

La gala de los Goya, este año, bajó en audiencia en comparación con años anteriores y eso tendría que hacer recapacitar tanto a los organizadores como a los propios integrantes de este gremio, del motivo del porqué de este suceso tan malo para su mundillo. ¿Demasiada politización del gremio de la interpretación? ¿Falta de interés por parte de la gente al ver que las películas y los actores de hoy en día son muy pocos los talentosos? ¿O tal vez un popurrí de ambas cosas?