La alcaldesa de Paiporta, de perseguida a persecutora

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El contencioso entre la alcaldesa de Compromís, Isabel Martín, así como la concejal de Administración General de Paiporta, Beatriz Jiménez, con varios miembros de la Policía Local de Paiporta, que aprobaron una oposición que no les ha sido reconocida, lejos de amainar, arrecia.

Como les informamos en este mismo medio digital, la alcadesa y su concejal están acusadas de prevaricación por no admitir a los aprobados de la oposición a la policía local, al considerar con informes técnicos favorables que las pruebas no fueron ajustadas al procedimiento. Mientras se resuelven en los tribunales estos dos contenciosos, el de la oposición y el de la acusación de prevaricación, estamos asistiendo a nuevos capítulos de este culebrón que parece no tener fin.

Al parecer, los policías locales contrataron los servicios de una agencia de detectives privados para tratar de demostrar que la concejal mantenía o mantiene una relación sentimental con otro policía local, que no aprobó la oposición, y que por lo tanto su motivación en este turbio asunto podría ser de índole personal. La alcaldesa, al percatarse del seguimiento de los detectives, acusó a los policías locales de espionaje y acoso, y éstos a su vez se han querellado contra ella por injurias y calumnias.

Miembros de Compromís y concejales de municipios cercanos acudieron a la comida en apoyo de la alcaldesa Isabel Martín y la concejala Beatriz Jiménez el pasado 14 de diciembre.

Hace unos días hemos sabido del último episodio en este truculento contencioso que mantienen los gobernantes de Compromís en Paiporta con los agentes de la policía local involucrados. A uno de ellos, el oficial José Mª Pérez Galán, se le ha iniciado un procedimiento disciplinario sancionador por tomarse un café en horas de servicio, concretamente sobre las 14:30 horas en el bar casino del pueblo, después de que entrase en su turno a las 14:00, lo cual le podría acarrear una sanción máxima de 6 años sin empleo y sueldo.

Fuentes cercanas a los policías locales señalan que al policía expedientado lo siguieron con un vehículo haciéndole fotografías desde su interior y sin su conocimiento, lo que ha ocasionado que se inicie el expediente disciplinario, y que en casos idénticos a otros policías no se les ha iniciado ningún expediente. De esta forma las espiadas se han convertido en espiadoras o de perseguidas en persecutoras.

Y no sólo José Mª Pérez Galán, en estos momentos de baja por depresión y ansiedad, ha sido expedientado sino que otros miembros del tribunal de oposición y tres compañeros que la aprobaron pueden estar sufriendo las consecuencias de haber participado o apoyado a los policías locales en el proceso que podríamos denominar “la oposición maldita” de Paiporta.

 

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