Fran Raga responde a Alexis Marí: no es oro todo lo que reluce

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No sabía si titular este artículo evocando el viejo refrán o si llamarlo ‘la moto de Alexis Marí’. Al final, me he decidido por la primera de las opciones, no vaya a ser que se pueda confundir con una motocicleta que este orgulloso zaplanista (así se definía en la intimidad cuando militaba en UPyD, en referencia a su paso por el Partido Popular), tuviera en el garaje de su casa. No pretendo juzgar a nadie a nivel personal, ni mucho menos hacer una comparativa entre Toni Cantó o Alexis Marí, ya que estos días ambos compiten por ver quién de los dos es menos oportunista al dar el salto a Ciudadanos tras abandonar el viejo barco magenta. Abro paréntesis, otro refrán, el de las ratas y el barco.

No quiero juzgar, ni tampoco comparar, pero sí quisiera arrojar un poco de luz –o quizás un desahogarme, y llorar junto a mis ex compañeros-, ahora que la prensa parece haberse empeñado en dibujar a un heroico Alexis Marí, capaz de enfrentarse a Albert Rivera, enrolarse en la bandera del valencianismo político y hasta de darle collejas a al todopoderoso líder, el mismo con el que se reunió un mes de agosto de 2014, presuntamente en Barcelona, para vender por bloques la estructura de UPyD en la Comunitat Valenciana y garantizarse así un puesto de salida en las listas de Ciudadanos a Les Corts, y de empleo para su círculo más cercano.

Vayamos por partes. Y antes de empezar, a calzón quitado, tengamos en cuenta que, mientras Alexis Marí despotrica de Ciudadanos y dice que le da vergüenza portar sus siglas, este antiguo compañero mío (lo llamo compañero porque trabajé de manera muy cercana con él y, desgraciadamente y sin saberlo, para él), sigue cobrando del erario público, como también lo hacen otros críticos, como su esposa Carolina Punset, o diputados autonómicos como Domingo Rojo (otro ex UPyD que acompañó a Alexis Marí y que actualmente cobra de todos los valencianos).

Cabe recordar que tanto Marí como Punset, y otros tantos de Cs y de otros partidos, se presentaron a unas elecciones en listas cerradas, sin ocupar el primer puesto y, en el caso de Cs, sabiendo quién militaba y quién dirigía los hilos del partido. Sabían lo que había. Y no nos equivoquemos, nadie votó a Ciudadanos por Alexis Marí, o por Domingo Rojo, o por Carolina Punset. Quienes votaron a Cs lo hicieron, en su mayoría, motivados por el carisma y el apoyo mediático que recibía, y recibe, Albert Rivera, programa aparte.

Por lo tanto, teniendo en cuenta que nadie votó a Marí o Punset directamente, lo más respetuoso con los votantes y con el resto de ciudadanos sería que abandonasen sus puestos, dejaran de entorpecer al partido que los encumbró y, tal y como hicieron otros políticos españoles como Rosa Díez, renunciaran a su sueldo público y se montaran, si les apetece, la enésima paja mental alrededor de cualquier ‘Plataforma’. Alexis Marí está provocando a Ciudadanos porque quiere que lo echen, quiere ser un mártir, y con ese carnet, y junto al teatrillo de la valencianía, apuntarse a cualquier partido, o hacer uno nuevo, para tratar de seguir en las instituciones. Lícito sería si lo hicieran desde fuera de Les Corts, y no usando el escaño ganado bajo unas siglas que ya no les representan.

Tampoco olvidemos que Marí, y tampoco Punset, han tenido la capacidad, o el atrevimiento, de plantarse en el Congreso interno de Cs a plantear cambios, ni si quiera lo han intentando. Más fácil usar el escaño para soltar nimiedades. Un día habla del ‘primo de Zumosol’, otro nos cuenta que ‘Albert Rivera toma mucho Cola-Cao’, otro llama ‘gallina a Isabel Bonig’ y si se aburre, lanza algunos gritos desde la mesa de comparecencias de Les Corts. Quiere ser un mártir de Rivera, para que, de manera similar a como hizo en UPyD, y como a continuación contaré, llamar a la puerta de otro partido o a la de la sociedad valenciana. A saber.

Llegados a este punto, analizado el papel de Marí actualmente, conviene recordar que este orgulloso zaplanista, quién acostumbraba a portar cadenas de oro a los debates, abandonó UPyD en octubre de 2014 junto a otros cuatro miembros de la dirección valenciana de UPyD, sin haber avisado al resto de los componentes de que lo iba a hacer o habiéndole hecho escasas horas antes. De aquellos cuatro, tres, contando al propio Alexis, consiguieron empleo y sueldo, unos como cargos públicos, otros como trabajadores del grupo parlamentario. Una de las personas que aquel octubre aparecieron en rueda de prensa y nos dejaron al resto de afiliados y compañeros de UPyD de la noche a la mañana, también intentó ascender en su provincia, Alicante, pero fue rápidamente repelida por las fuerzas del orden de Rivera en aquellas tierras. Otra persona, tampoco accedió a empleo y sueldo, y hoy está fuera del partido naranja.

Aquel octubre, tuvo precedentes, y es que según parece, Marí se habría reunido con Albert Rivera meses antes, y acordaron un plan, que posteriormente se replicó en otras comunidades, como es el caso de Asturias, para desmontar UPyD, pieza por pieza y titular de prensa mediante, para incorporarla a Cs. Ya lo dijo Rivera en aquel teatro de reunión que organizó con UPyD para tratar de fusionarse, cuando lo que realmente quería era apropiarse de su trabajo (como bien ha hecho recientemente en la portada de VanityFair, cortando tarjetas black, cuando su partido no ha movido un dedo en denunciar a estos corruptos, como bien hizo UPyD), ‘UPyD y Cs se unirán por arriba o por abajo’. Y fue por abajo y por arriba, y Rivera supo pagarlo bien.

Alrededor de Marí se había creado en aquellos meses un grupo especial de trabajo, centrado en aquel entonces en la actividades parlamentaria de Les Corts, formado por el propio Marí, dos personas más que actualmente son jefes de gabinete de Cs en el Ayuntamiento de Valencia y asesores, yo mismo, y mi amiga Alicia Andújar, quién tuvo que coger las riendas del partido después del desmantelamiento al que Marí y los suyos lo sometieron. Aquel grupo de trabajo tuvo buena acogida en prensa, demasiada diría yo.

Durante aquellas semanas observamos extraños movimientos en la estructura orgánica de UPyD. Yo mismo, que siempre fui contrario a la unión con Cs, fui relegado en mis funciones orgánicas para otorgárselas a una persona más afín a los afines a Marí (hoy también fuera de Cs, después de que fuera expulsado por intentar ascender a nivel local). Personas de Valencia ciudad que se debían hacer cargo de áreas al sur de la provincia, en lugar de ser los propios afiliados de esas comarcas, destituciones y nombramientos extraños fueron la tónica de esos meses. Colocaron a sus amigos en cargos orgánicos pensando en que al abandonar el partido, cada baja de éstos sería un nuevo titular negativo para UPyD.

Cuando Alexis y los suyos se marcharon, cuando nos dejaron, cada semana posterior fue un mazazo para UPyD. Titulares contando y engrandeciendo la marcha del delegado de cualquier pueblo de la Comunitat, artículos de opinión, tuits y toda una sarta de exageraciones y manipulaciones que no hicieron otra cosa que volvernos a unos contra otros y hacer mella en nuestros ánimos. Una vez acabaron con la voladura controlada de UPyD, Marí fue nombrado número dos a Les Corts, posteriormente fue Síndic, y el resto de la historia ya se sabe, porque es la de siempre: están a gusto mientras controlan el partido, cuando dejan de hacerlo, se vuelven ‘críticos’.

Cierto es que se marcharon a Cs cuando éste todavía tenía una intención de voto baja, pero se fueron con mucha información privilegiada sobre lo que los medios y Rivera habían preparado para reventar UPyD. Se fueron con toda la estructura casi artificial que habían montado, se fueron como un lobby a Cs y nos dejaron tirados de la manera más cobarde posible. Como explicación, puedo decir que personalmente solo recibí un bloqueo de Alexis Marí en Twitter, a pesar de que no interactué con él en aquellos días. Algún otro de sus prohombres apartan la mirada cuando nos cruzamos por las calles de Valencia. Vista al suelo.

Y no, ni valencianista, ni valiente. Más pronto un tipo con suerte, que sabe acallar las críticas prometiendo cargos. Como nos ofreció a mí, o a mis amigos Fran y Laura, cuando nos sentamos con él a pedirle explicaciones sobre sus extraños movimientos. ‘Cuando entremos a Les Corts harán falta muchos asesores’, nos dijo en aquel café en el callejón entre el Ayuntamiento de Valencia y la Calle de San Vicente.

Alexis Marí nos robó parte de nuestra inocencia. Si hay algo que le pueda agradecer a este orgulloso zaplanista es que nos haya hecho mayores a base de hostias, tuviéramos en aquel momento 22 o 42 años. Hoy, ellos son un cadáver andante en Les Corts, y como ellos, varios de los antiguos compañeros que nos dejaron con la lista electoral montada y a las puertas de la Junta Electoral (caso real de Manises), y que hoy en día o están expulsados de Cs o que malviven bajo estas siglas a merced de un mísero sueldecito de cualquier ayuntamiento. Los demás, seguimos trabajando, con el sudor de nuestra frente, manos y axilas, para ser más concretos.

No, no es oro todo lo que reluce Alexis Marí.

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