Financiación autonómica: No todo el monte es orégano

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Hay gente que se cree que todo el monte es orégano y que sus palabras son suficientes para eliminar el hedor que provocan algunas declaraciones políticas, quizá, confundidos por las propiedades aromáticas de esta planta. O quizá, por su uso en la cultura tradicional para realizar ungüentos y pomadas a los que se les atribuían propiedades curativas. Pero la realidad nos obliga a recordarles que “no todo el monte es orégano”.

Un gobierno en funciones no puede facilitar la financiación a cuenta de las Comunidades Autónomas para no “condicionar” la entrada de un nuevo ejecutivo. Algo obvio. Y que fue usado a modo de respuesta por la ministra de Hacienda en funciones, Mª Jesús Montero, a las quejas de los distintos ejecutivos autonómicos que ven cómo se les sustraen -temporalmente- cerca de 5.000 millones de euros para pagar sanidad, educación, transporte y cultura, entre otras cosas.

Lo curioso es que esa voluntad de no condicionar al siguiente ejecutivo fuera inexistente cuando este mismo ejecutivo estaba en campaña electoral -y también en funciones- hace unos meses. “En abril, aguas mil” debió de pensar la Ministra y sus compañeros de ejecutivo, que se dedicaron a promover decretos leyes para comprar votos. Otros lo hicieron antes, en referencia directa al anterior Gobierno de Mariano Rajoy, lo que no deja de ser un hecho inmoral. Ni lo convierte en justificación válida para reinterpretar la Ley al gusto.

Montero sí tenía claro que la Diputación Permanente podía aprobar Decretos Ley sin necesidad de contar con la ratificación del Congreso de los Diputados, aunque esta vía esté sometida a las restricciones establecidas en el artículos 86 de la Constitución, que la reserva para casos de “extraordinaria y urgente necesidad” y siempre que se sometan a debate parlamentario en un plazo de 30 días.

No seré yo quien diga que la ampliación del subsidio de desempleo a los mayores de 52 años o la eliminación de la prevalencia de los convenios de empresa sobre los de sector –reforma laboral, entiéndase aquí- no sean prioridades del Gobierno, pero suenan a dádivas aromatizadas con orégano, ya que ni están presupuestadas, ni se sabe qué Gobierno las llevará adelante.

La financiación autonómica es otra cosa. Ese dinero lo reparte papá Estado, pero se lo atribuyen otros padres autonómicos, no todos del mismo color político, por cierto. Y, por tanto, Montero se ha mantenido íntegra y fiel al enunciado de la Ley, sin interpretaciones coloristas. Y no ha dudado en recordar que es el criterio mantenido por el anterior Gobierno de España, con el ex ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro a la cabeza.

Obviando, por cierto, la realidad de los tiempos que vivimos y que las consecuencias de la moción de censura, del aplazamiento de los presupuestos y del desgobierno del país –por aquello de no tener Presidente al 100% de capacidad- tienen todos la misma imagen detrás; el capullo rojo del socialismo.  

La Ministra, que no el Presidente, da la cara mientras el que decide sólo da el perfil, con gafas de sol tipo “Top Gun” –que suena ya un poco pasadito- y preferiblemente en fotografías por el lado derecho.

Y, para ello, se escuda en un informe de la Abogacía del Estado que “sigue la misma lógica” que el Gobierno en funciones, esto es, no poder dar la financiación correspondiente a las CC.AA. Un informe “verbal” y que han tenido la voluntad de pasarlo a escrito a petición de los partidos de la oposición, que ya les vale pedir un informe escrito en agosto.

Lo gracioso es que esas transferencias llegarían de inmediato una vez hubiera un Gobierno español constituido. Eso sí, que quede claro que, si las CC.AA. no tienen financiación, no es porque Pedro Sánchez carezca de apoyos suficientes para una investidura, en la que él mismo se ha construido un cordón sanitario, sino que la culpa la tienen PP y Cs por el bloqueo a su elección. Y, por tanto, a sus políticas de solidaridad con el nacionalismo y los independentistas.

Es indecoroso el papel del Presidente en funciones que sólo se deja ver con colectivos sociales o posando emulando a Kennedy –le falta color y flow para emular a Obama-, en vez de negociando la posibilidad de articular un Gobierno de consenso, mientras los españoles no llegamos a fin de mes, la economía mundial da signos de desaceleración, la inmigración se descontrola y se nos quema el mundo. España también, claro.

Menos mal que ni Pedro Sánchez, ni Mª Jesús Montero, se van a dar por vencidos y siguen –al menos, uno de ellos- “profundizando en la Ley” para encontrar fórmulas que permitan “abrir la posibilidad” de la actualización de la entrega de cuentas, porque las CC.AA. necesitan los anticipos financieros para poder seguir en funcionamiento, como ya le avanzó su socio de gobierno JxCat. Ese que reclama 1.317 millones de euros –874 corresponden a la actualización del sistema de financiación y 443 a la modificación en la contabilización del IVA de 2017- como pago por su apoyo. O, en caso no necesario de éste, por la vía judicial.

Desde Moncloa, los que no están en Doñana o de turismo social, avanzan que el Presidente no está de vacaciones, sino que ultima el programa de gobierno que prevé presentar al resto de formaciones políticas para evitar nuevas elecciones. Un programa que, no sólo recogerá los principales compromisos del PSOE asumidos en la campaña de las generales de abril, sino que incluso “mejorará” una parte importante del programa de Unidas Podemos. Vamos, que no sólo les ignora como socios preferentes, sino que les va a mejorar su programa electoral para que vayan aprendiendo en esto de la política. Cuánto daño a hecho quien escribiese el Manual de Resistencia. Y el mal uso –o entendimiento- de los refranes populares.