Escupid Malditos! Escupid!

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Estimado Manuel García Bofill.

Vaya por delante mi absoluta admiración por tu verbo hábil, inteligente, acertado y conciliador, que tiende palabras como puentes, necesarios para que tu interlocutor se sienta plácido y confiado al arrojarse en tus manos y dejarse llevar. Creo que hicieron un gran trabajo eligiéndote Presidente del Consejo Nacional puesto que cuando ese puesto tiene mayor relevancia es cuando más falta hacen esas habilidades. También mi felicitación a Fran Hervías por venir y nombrar, uno por uno a los comparecientes. Sin equivocarse. No hay quien nombre como él.

Quizás por eso ayer me sentí aturdido cuando nos pedisteis que, de cara al próximo congreso y en escasos diez minutos, reflexionaramos y dieramos un diagnóstico constructivo de todo lo acontecido en los últimos meses. Diez minutos. En confianza, Manuel, yo soy un tipo de reacciones meditadas. En diez minutos no tengo ni para atarme un zapato. ¿Y tu me pides que en ese tiempo analice la situación y te de una solución a los problemas del partido…? Entenderás que un sudor frío me recorriera el cuerpo y un nudo me atenazara la garganta, y me diera cuenta enseguida que yo necesitaba un poco más de tiempo. Cuando mi jefe me pide un diagnóstico del último año de ventas, además de darme una semana para trabajarlo, me facilita información suficiente para volver a pasar por el histórico de cada pedido que se ha hecho durante el año, cada posible causa de problemas, cada potencial oportunidad de mejora. La reflexión es un plato que se cocina a fuego lento, no un chupito de Jägermeister que se bebe de un trago.

Sin embargo, la información que tú nos pusiste encima de la mesa fue escasa. Más bien ninguna, diría yo: En 10 minutos, os apuntáis a la lista, reflexionáis y escupís. “Escupid malditos! Escupid!» ㅡpareciste exhortar con tu media sonrisa y tu verbo grácil y jocoso ㅡ «Que no se quede nada dentro que os quedaréis ciegos!”. Porque seamos honestos. La verdadera intención era esa, ¿verdad? Que se escupiera el veneno y no llegara a males mayores. Que aquellos que tuvieran algo atravesado en la garganta y la necesidad de gritarlo a los cuatro vientos, lo hicieran allí, en un entorno controlado, o callaran para siempre. Que lo sacaran antes de que se extendiera por este organismo sano y democrático al que llamamos partido y tuvierais que lidiar contra otra horda de insatisfechos afiliados con nombre de grupo de música pop ㅡ“los transparentes”, “los elocuentes”, “Maricruz Soriano y los que afinan su piano”ㅡ a los que darles explicaciones en tromba. Ni el enano cojo y diabólico ㅡy me estoy refiriendo sin duda a Joseph Goebbelsㅡ lo habría escrito mejor en su manual de propaganda.

He de felicitarte también por plantear la Estrategia como origen y fin de todos los males. Magistral. Seguramente ni lo sea ni deje de serlo, pero qué más da. Esta genial como sumidero para todo tipo de errores y culpabilidades. Y además es lo suficientemente ambiguo como para no dejar rastro ni cadáveres en el armario. Anda que alguien va a negar que la estrategia seguida no ha sido la acertada. Más cuando primero tendría que reconocer que no conoce la estrategia seguida, y eso sería pedir demasiada honestidad a un aspirante a político. Repito. Magistral. Leña al mono que es de goma y no se queja. Y mañana a otra cosa mariposa, y sí te he visto, ni me acuerdo.

Lo que lamento profundamente es que en un momento de catarsis como el que alcanzamos en esa reunión ㅡy que algún pagafantas aprovechó para tener su minuto de gloria y malmeter públicamente contra Cantó, el único elegido por primarias con un 93% en todo este cotarroㅡ no se hablara nada, pero nada de nada, de la organización, cooperador necesario para que cualquier estrategia se materialice en resultados. Una organización forjada a golpe de lealtad personalista al aparato orgánico y alrededor de Hervías, como zánganos alrededor de la abeja madre. Una organización clientelar que vela tan solo por el interés personal de sus mandatarios, y nunca por el bien general del partido. Una organización viciada, que lame la mano que la alimenta, zurda, coja, ciega, incapaz, inútil, pero con el suficiente poder como para ningunear y expulsar a quien no cuadra con su perfil de camisas pardas. Heil Sturmabteilung, mein freund.

Tampoco se habló de la facción zaplanista que, según algunos medios, insufló vida al partido en sus orígenes valencianos y que ahora quiere hacerse con el control a base de presentar candidatos y contaminar los distintos órganos con sus acólitos, esforzados y entregados perros de caza que olfatean la presa, siguen el rastro, hincan colmillo y la traen a las manos de quien los alimenta y les dará una golosina como recompensa.

Ni de cómo el pasado Congreso se pervirtió con un hashtag #NosotrosSaltamosTuSóloDinosHastaDonde que marcaba a los que estaban acertados frente a los que no lo estaban, los que estaban bajo el paraguas del líder frente a los que no lo estaban, a los buenos de los malos, como la esvástica o la estrella de David marcaba a los que estaban en un bando frente al otro; acompañado por una campaña de acoso telefónico que ni el Telemaratón, para conseguir que se votara a determinados compromisarios frente a otros.

Ni de los miles de afiliados en toda España que finalmente dieron la espalda al partido, no sólo por la estrategia seguida ㅡque probablemente ni la conozcanㅡ sino porque no tuvieron ya más estómago para defender el voto, ni para intentar convencer a nadie de salir a votar, ni para mirar hacia otra parte diciendo que defendían un partido útil, a sabiendas que ese partido en privado hacía lo contrario de lo que pregonaba en público, ni para sentirse una vez más avergonzados por el enésimo escándalo del sistema de elección telemático, o de alguna conversación filtrada a los medios entre Argüeso y algún otro carguillo territorial para entrampar el censo y colocar a algún amiguete en el entramado autonómico, o la última acusación de meter la mano donde no debían, o el último artículo en el panfleto del periodista pagado para poner a caer de un burro al contrincante político, al del dentro, al que puede quitarle el sillón y hacerle volver al mundo de la mediocridad cotidiana de poner sellos de 9 a 2 por un salario mínimo, que cualquiera sabe en los corrillos políticos que al de fuera se le llama adversario, y a ese hay que tratarlo bien, que el día que decidas cruzar el Rubicón puede terminar siendo tu “mas mejor amigo”.

Ni tampoco se habló de cómo las distintas campañas en la Comunitat Valenciana han sido teledirigidas desde el aparato, infiltrando a afines y contrarios hasta en el último detalle de su ejecución, llegando a las más altas cotas de ineptitud e inoperancia y pésimos resultados, para después mirar hacia otra parte, hacerse el sueco, y cargar el muerto sobre el cargo electo recién aterrizado.

Ni de cómo el afiliado de base se ha visto ninguneado, desinformado, borrado, anulado, como si no tuviese razón de existir…. hasta 15 minutos antes de iniciarse un acto en el que el cacique local de turno presentaba a su cuñado, el candidato a concejal, y para ello necesitaba el apoyo de las bases. Entonces debías dejar a la familia con la cuchara en el plato, salir raudo y fugaz a montar carpas, darle vítores y aplausos, y hasta volteretas laterales con tirabuzón, sí fuera necesario, como sí la vida te fuera en ello: “A las cinco en Nuevo Centro. Desde arriba me han dicho que no podéis faltar ninguno”. Desde arriba. Como si hablase el mismo Dios del Olimpo.

Ni de cómo iba a ser la próxima versión de Ciudadanos. La esperada Era Arrimadas, en la que algunos ponemos toda nuestra confianza, a pesar de saber que la tarea que le espera será ardua incluso para la mejor política del país. ¿Será algo parecido a aquello que un día a todos nos levantó el ánimo y nos dio la esperanza de que otra política era posible, que se podía ser Liberal sin dejar de pensar en los más necesitados, que se podía ser Progresista sin hundir el país?¿O va a ser un más de lo mismo, los mismos perros con distintos sillones, y la misma claca alrededor, dando vergüenza ajena tras cada pucherazo, tras cada salida de tono pública del cacique local de turno? Porque para ese viaje no hacen falta grandes alforjas, ni grandes congreso, ni hace falta meter a la pobre Inés en este barrizal.

Ni de cómo más que encontrar aquellos motivos e ilusiones que un día nos hicieron subirnos a este proyecto y navegar por primera vez las aguas de la política, ingenuos pero esperanzados, hoy deberíamos plantearnos si encontramos motivos por los que no coger nuestra frustración como afiliados, bajarnos de este proyecto y dedicar nuestro tiempo a alguna tarea más agradecida.

Estimadisimo Manuel. Te hablo ya como afiliado de base, y ahora ya sin sombra de sarcasmo. Hace algún tiempo, cansado de la política de este país, vi luz al final del túnel y seguí caminando hacia ella. La luz era intensa y anaranjada, y defendía un manifiesto sobre Ciudadanía, Libertad e Igualdad, y era aire fresco para los oídos cansados de tanta corrupción política y demagogia. Pero llevo ya muchos años andando por ese túnel y a medida que avanzo por él, siento que de pronto seré arrollado por un expreso hacia ninguna parte, y que después ya poco quedará de aquella ilusión que un día me llevó a acompañar a Albert Rivera a Alsasua a gritar aquello de “No nos callareis”. Lo peor es que tengo la agria sensación de que ese expreso viene precisamente conducido por aquellos que un día nos dieron una razón para salir y gritar. Pero…. oh! Fortuna! Viene justo en sentido contrario al que todos avanzamos por el túnel.

Sinceramente, espero equivocarme y que lo próximo que vea tras el Congreso no sea ese expreso frente a mí y en sentido contrario, sino un nuevo Ciudadanos, unido y sin caciques ni cortijos, que cuide de su afiliación y haya aprendido de sus muchos errores, pero que crea también en sus muchas virtudes, que no crea que al otro lado solo hay una panda de ingenuos a los que marear con la excusa de una estrategia equivocada «que viene de arriba», sino la verdadera fuerza que un día hizo a este partido existir, y que sea capaz de volver a ilusionar al ciudadano de a pié con una propuesta de centro que defienda políticas útiles, libres e iguales. De lo contrario me someteré resignado, dejaré que ese tren me arrolle y con el último chasquido de mis ilusiones, me liberaré del compromiso que un día adquirí con este partido y al que en algunos momentos sentí verdadero orgullo de pertenecer.

Recibe un cordial saludo y disfruta de la Navidad, pero sobre todo espero que mis palabras te lleguen y sirvan para algo.