El mito de Sísifo o la ausencia de valentía ante la indecencia de Sánchez

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En la mitología griega, algunos autores (Lucrecio siglo I a.C.)  interpretan a Sísifo (aquel Rey tramposo y cruel que fue condenado a rodar una roca montaña arriba), como los políticos que aspiran a un cargo, la búsqueda del poder como una “cosa vacía”, asemejando este castigo a tan inútil pretensión.

Hoy, en esta siniestra investidura de Pedro Sánchez, sustentada por los privilegios de nacionalistas, independentistas y la obscena abstención de los proetarras de Bildu, han consumado la fractura y humillación de las instituciones, de la separación de poderes y la ruptura definitiva de los principios de solidaridad e igualdad de nuestra Carta Magna, olvídense de una justa financiación autonómica y otras reformas “progresistas”.

El Sanchismo, ese que enmudece a los diputados del grupo socialista por esa obstinación de mantener el poder a cualquier precio, se presenta sumiso al populismo y al nacionalismo, aquello que más daño ha hecho en este país durante la vigencia de la Constitución del 78, aquello que alimenta las desigualdades entre compatriotas.

Este Gobierno “Frankenstein”, emana de la reiterada relación de Sánchez con la falacia, así nos ha llevado durante meses engañados a las citas electorales, así fue su doctorado, sus promesas en “Pedralbes”, el purgatorio en su grupo parlamentario y en las instituciones del Estado, recordemos cómo trató a la Abogacía del Estado, la Fiscalía o la Casa Real.

Inés Arrimadas apelaba a la valentía, la dignidad y la responsabilidad de la bancada socialista, absorbida por ese “sanchismo podemizado”…

¿Ni un solo valiente que haga como la señora Oramas?

¿Ni un solo constitucionalista que valore más la democracia que su sueldo público?

¿Ni uno solo de la bancada del PSOE?”

¿Pero cuántos como la señora Lastra tiene un CV (currículum vitae) en el que tan solo aparece la palabra PSOE y que se ha condenado, como Sísifo, a subir una y otra vez esa piedra a lo alto de la montaña?.

Hoy hace cuatro años que ocupé por primera vez un escaño en el Congreso, y aunque me acabo de reincorporar a mi profesión como Técnico de Hacienda del Estado, no debemos dejar la política, pues como decía Platón, el precio de desentenderse de ella, es que nos gobiernen los peores hombres.

Hoy un proyecto de centro, reformista, moderado y garante de los principios de igualdad y solidaridad como Ciudadanos es más necesario que nunca.

Quizás la ausencia de valentía es la identificación con la indecencia de Sánchez, quizás todos ellos sean Sísifo. La respuesta ya la conocen.