El macabro juego con la calle Amado Granell

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Amado Granell, un valenciano en la portada de Liberation

En noviembre de 2014 el grupo socialista del Ayuntamiento de Valencia presentó una moción para otorgar una calle en honor a Amado Granell, un reconocimiento que sin duda merecía un personaje histórico valenciano de lo más curioso e interesante.

Amado Granell, nacido en Burriana, fue militar en África, después en la guerra civil española en el bando repúblicano, alcanzando el grado de coronel, y acabó en la segunda guerra mundial como teniente en el ejército francés, participando en la liberación de París. Entre tanto, le dio tiempo para montar una tienda de motocicletas en Orihuela y ser concejal de esta localidad.

Después de la guerra montó un restaurante en París, conspiró sin éxito con Juan de Borbón contra el franquismo, volvió a Valencia y fundó una tienda de electrónica, Radio Colón, todavía en funcionamiento, hasta que falleció en Sueca víctima de un accidente de tráfico en los años 70.

Aunque lo que realmente hizo famoso a Amado Granell, por si todo lo anterior no resultase bastante inverosímil, fue su aparición en la portada del diario francés Liberation como uno de los libertadores de París formando parte de la división Leclerc, como se observa en la foto tomada en el Ayuntamiento parisino de la época.

No acaba la historia con su muerte, pues ahora empieza la de su calle. En febrero de 2015, la comisión de cultura del Ayuntamiento de Valencia, bajo el gobierno del Partido Popular, suponemos que por joder, le otorgó una calle, que antes era conocida como C/ En proyecto, en el intrincado, popular e histórico barrio de la Fuente de San Luis, que a partir de ahora se llamaría Amado Granell.

Los vecinos residentes en la calle En Proyecto, una vía pública olvidada en un barrio periférico olvidado, llevaban muchos años demandando que su calle recibiese un nombre. Años sin poder poner su dirección en ningún formulario de internet, porque la calle no existe, de no poder recibir cualquier tipo de compra o comida a domicilio, de tener que ir cargados con el papel del registro catastral a todas partes donde les demandaban su dirección, para justificar que vivían en una calle sin nombre.

El nombre les daba igual, querían tener un nombre, el que fuese, para que cualquier trámite de su vida diaria no se convirtiese en un suplicio. Por fin vivían en una calle con nombre, el ínclito Amado Granell, por fin sus vidas podrían normalizarse, pero poco dura la alegría en la casa del pobre, en este caso dos años y unos meses.

Porque llegó el gobierno de Compromís al Ayuntamiento de Valencia, una formación política que, sin demasiadas afinidades aparentes, ha convertido a Amado Granell en uno de sus iconos, en esa especie de búsqueda de figuras legendarias valencianas con las que construir un imaginario histórico propio.

Y la ‘callecita’ les ha parecido poco, así que a Amado Granell le van dar otra calle de mucha más enjundia, o mejor aún, una avenida. A los sufridos vecinos les vuelven a cambiar el nombre de la calle, ahora que sus desventuras parecían cosa del pasado. Una calle tan pequeña y tan remota mejor asignársela a una mujer, Manuela Solís Claras, la primera valenciana en doctorarse en medicina y ejercer la ginecología.

Estrictamente, no se está cumpliendo la ley de la Memoria Histórica, al que le quitan la calle no era franquista, es para darle otra mejor, y la que recibe la calle no era una represaliada por el franquismo, pues murió en 1910. Se trata simple y llanamente de una venganza política, de un macabro juego entre PP, PSOE y Compromís, en el que los perjudicados son los mismos de siempre, los ciudadanos.

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