Con vaselina o sin vaselina

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Con o sin; quieren gobernar a toda costa, porque les gusta. Nada les da repelús. Ya lo sabíamos del mentiroso compulsivo que ha muñido, a trancas y barrancas, su fatua investidura (del latín fatuus, que significa estúpido, tonto y delirante en sus afirmaciones).

Su demostrada petulancia, engreída personalidad, presuntuosa actitud y altivez, junto a su escasa capacidad de raciocinio, nos lo hacían presagiar, y lo ha confirmado en sus réplicas duran el discurso de investidura. También por su ludopatía política (puede que gane la investidura por un solo voto), poniendo a toda España en el alambre y polarizándola aún más si cabe, junto a su adicción al Falcon, –  repletito de bebidas alcohólicas y snacks – al helicóptero, y a repartir entre los suyos cargos, carguitos y carguetes con las Cuentas del Estado como «paganini», a las que contribuimos todos los españolitos de a pie.

Pero esto también les gusta a los barones que, con la boca pequeña, le hacen la ola y también a ese PSOE viejuno, casposo y rancio, de ciento cuarenta años de tosca historia, con luces pero con sombras escalofriantes, muy difíciles de olvidar en el imaginario colectivo. ¡Qué poquitos se salvan! Recién celebradas las elecciones autonómicas, y con casi cuatro años por delante, tanto los barones que gobiernan como los que no, ¿de qué iban a comer, los unos y los otros, ahora y en el futuro, si Pedro no gobernara?

Por eso, y no por otra cosa, se han tirado como feroces hienas, siguiendo las consignas de Ferraz, (por cierto, muy bien «custodiada» por Marlaska) a la yugular de Inés Arrimadas, cuando ésta les ha puesto el dedito en la llaga, con algo de vinagre y sal. Se han dolido mucho. El espejo que Inés les ha puesto en todos los morros, no les ha gustado ni un pelo. Inés les produce pavor, insomnio y urticaria. Quieren «upeydizarla», jibarizarla, laminarla, no sea cosa que «reviscole Cs», si hace una auténtica catarsis en marzo, tras la mengua exagerada de diputados con la repe del 10-N, y las dimisiones de sus principales dirigentes, con Albert a la cabeza, a los que solo les ha faltado pedir perdón en público a toda la ciudadanía, por sus pecados, para que el propósito de la enmienda, creíble y verdadero, recaiga sobre Inés Arrimadas.

Tienen muy claro que Inés, les puede dar un bocado en todo el «centro» del electorado socialdemócrata, que ven la posibilidad, a la vuelta de la esquina, de volver a tocar, o quizás hundirse más, en su suelo electoral, al que le llevó, otrora, el propio Sánchez. Los socialistas piensan que se salvarán gracias a las hordas periodísticas progres, a la Brunete mediática socialista (El País), que les están haciendo el juego sucio en la opinión pública, matizando, puntualizando, alabando, denostando, minimizando, exagerando, quitando, añadiendo, tergiversando, «tezanizando» el estado de opinión, asustando al personal con que ya está ahí «el lobo Vox», a la vez que blanqueando y naturalizando el egoísmo de los partidos nacionalistas, junto con los pactos, cenas y brindis con los bildu-etarras, victimizando y alentando a los indepes y sediciosos, muy indulgentes con los populistas, ocultando los EREs con gran desvergüenza, como si fueran una minucia del pasado, a la vez que ensalzan la «hazaña pedrista» de mover los huesos de Franco, para zaherir ciertas sensibilidades.

Y para rubricar el tema este blanqueo, califican a estos partidos «con sentido de estado y de solidez democrática». Tururú. Pues bien, habida cuenta de que los medios de comunicación no pueden dejar de informar de esta infausta investidura, el actual Gurú sociata Iván el Terrible, maquinó que se celebre con nocturnidad y alevosía, para minimizar esta felonía y disipar la atención, a la vez que los españoles celebramos la fiesta de la Epifanía y de este modo, encima, a muchos les parecerá que el Niñito Pedro-Jesús, desde su pesebre, será halagado y obsequiado con incienso, oro y mirra por los Reyes Magos. Por favor, Melchor, Gaspar y Baltasar,  traednos un milagro a todos los españoles.