Bendita locura, Pablo López !!!

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Claro que El Mundo va en serio. Azota con fuerza. No valora circunstancias. Irreverente. Mira de frente. Asfixia sin esperarlo. Dos insoportables lágrimas germinan. Un injusto susurro lastima más. Con la sensación de dolernos hasta el alma, acurrucados en la insignificancia, nos arrastramos. No importa el sufrimiento. La incomprensión no avisa. Menudas maneras. El refugio solitario traza un despavorido descanso. Al límite, abrazamos la existencia. Desnudamos prejuicios y seguimos El Camino.

¿Y por qué no exprimir la vida? Contemplar, reír, amanecer. Sacudir los sordos razonamientos. Vibrar de libertad. Gritar sin ser juzgados. Ironizar sin medida. Amar y querer. Querer y amar. Desafiar destinos. Perdernos en las sensaciones que recorren nuestra piel. Encogernos de emoción. Creer que estamos más vivos que nunca. Y Si hoy se acaba el mundo, corazón. Dime que vas a llevarte. Dime que me llevo yo.

Eres un genio al que no quiero comprender. No me interesa preguntar. Nos separan nuestras vidas. Nos une la desbordada pasión por sentir y expresar. Rebuscar en los fondos. Crear versos amargos. Dar luz en la oscuridad. Pronunciar eternas verdades por equivocadas que sean. Rechazar enemigos y enemistades. Hacer sonar las alarmas. Escondidos en lo cotidiano. Sin miedo a las sombras que atenazan voluntades. Hasta el fin.

Un loco pianista con la cordura en conflicto. La razón desterrada. Con timidez descarada. Creas. Sudas arte. Respirabas vida callejera. Suplicando enloquecer contigo. Recibes lo que das. Aislado de la vergüenza. Ajeno al mañana. Un piano y unas letras. Una intención entregada. Dispuesto a dejarte llevar. Olvidando tristezas y lamentaciones. Cantando hasta rasgarte las vestiduras. Y transformando toda esa pletórica energía en La mejor noche de mi vida.

Como telón de fondo las melancólicas reminiscencias a la Sala Matisse. Prodigiosas manos. Dos magistrales horas en las que nos permites soñar. Aprietas las teclas del alma. Desconoces nuestros rumbos. Y tras dejar la libertad en cueros, deslizas esa jodida ternura. Matizas las expresiones. Arrancas promesas. Quizá nos separan tres meses. No nos olvides. Vuelve. Yo Te espero aquí. 

Hasta entonces, detengamos el tiempo. Paralicemos nuestras discrepancias. Enmudezcamos de agotamiento. Démosle un  hilarante sentido a nuestras vidas. Sin prisas. Sin correr. Lo saben mis zapatos. Siempre refugiados en la Música.

Gracias, Pablo López, por esa Bendita Locura!!!!!

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