Barrio del Pito, un trocito de historia valenciana

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Barrio de San Rafael (o del Pito) – Un conjunto singular con más de 60 años de historia

Mucho ha llovido desde que en 1956 se hizo entrega de las primeras llaves al socio número 224,  D. Gregorio García Redondo, en el bajo de la casa nº 27. A pocas fechas para que se cumplan 62 años de la construcción del Barrio de San Rafael o Barrio del  Pito, en alusión a los silbatos que sus vecinos portaban por ser empleados de la Compañía de Tranvías, quiero hacer un poco de memoria en homenaje a este barrio singular y vecindario acogedor y solidario que desde hace unos años es mi hogar. Si queremos ir al inicio de esta historia, todavía debemos remontarnos diez años antes a la primera entrega de llaves, al año 1946, cuando se constituye una nueva cooperativa, después de unos inicios modestos en 1914 con la construcción de otras viviendas para ferroviarios en Catarroja y en 1919 en Nazaret.

En aquellos años, uno de los problemas más acuciantes para los ferroviarios era el problema de la vivienda. El obrero del ferrocarril vivía modestamente debido a los cortos salarios; las viviendas a las que podía acceder no tenían las condiciones apetecibles, por lo que uno de los objetivos de las Mutualidades Obreras se concentraba en obtener el patrocinio y posterior construcción de viviendas dignas y asequibles.  Esto sólo se podía conseguir con el concurso de todos los agentes sociales y la financiación del Estado.

En este estado de cosas, la Mutualidad Obrera Valenciana de Empleados de Tranvías, Cooperativa de Casas Baratas, construye las primeras viviendas, al igual que similares iniciativas surgieron por toda España, punto de inflexión para el comienzo de una serie de proyectos de casas para ferroviarios que, años más tarde, generaría la inquietud por el Proyecto de Viviendas Protegidas “San Rafael” para los empleados de la Compañía de Tranvías, oficialmente conocida como CTFV (Compañía de Tranvías y Ferrocarriles Valencianos). El patrocinio vino de la mano del Instituto Nacional de la Vivienda por un lado y, por otro, de la propia Compañía de Tranvías que cedió unos terrenos que poseía cerca de las cocheras de Tavernes, con D. Rafael Cort Alvarez al frente, en aquel entonces Director de Vías y Obras.

Construcción de las viviendas

Se construyen 112 viviendas en 56 casas pareadas con su correspondiente patio, cada casa con 2 vecinos, uno en el bajo y otro en el piso. Los precios de las casas salieron, redondeando, por 87.000 Ptas. los pisos y 74.000 Ptas. los bajos, con un periodo de amortización de 50 años. El proyecto tardó 10 años en concluirse, superando problemas de todo tipo, lo que supuso que muchos de los cooperativistas asociados fueran abandonando el proyecto, que sufrió varios parones y muchos retrasos. No obstante, por la mejora que suponía en las condiciones de vida para los empleados de la CTFV, ninguna casa se quedó por adjudicar y rápidamente fueron llegando al Barrio.

Además de las viviendas se excavó un pozo que dotaría de agua a todos los vecinos y se edificó la construcción del mismo con una zona de arcos en los bajos de la parte anterior, que se usó durante mucho tiempo como frontón y zona de juegos. Años más tarde con el crecimiento de la industria en Tavernes y el estiaje de los acuíferos del subsuelo, el agua no sería apta para el consumo y los vecinos pasarían a formar parte de la red de suministro de agua potable como el resto de vecinos de Tavernes.

Inundaciones crónicas

Aquellos primeros años el Barrio quedaba ligeramente aislado del pueblo de Tavernes Blanques por huertas y acequias, hecho que propició que los vecinos se apoyaran mucho en su día a día y que naciera entre ellos una hermandad y camaradería que todavía perdura hoy en día, a pesar de que ya son descendientes de 3ª y 4ª generación los que hoy lo habitan. Y es que no todo fue concluir el proyecto y ocupar las casas, después vinieron otros problemas como las inundaciones del Barrio después de lluvias copiosas, pues las calles no estaban pavimentadas, las averías de la autobomba del pozo y, además, cuando algún camión de gran tonelaje circulaba por el Barrio, podía romper las canalizaciones de agua y desagües con el consiguiente desastre y coste en reparaciones para los vecinos.

El edificio del pozo también ha sufrido cambios significativos: la zona de arcos se cerró y se convirtió en “La Ermita” donde desde 1958 se guarda la imagen de San Rafael que se compró con la colaboración de todos los vecinos y a la que se dotó de un anda para su traslado en la que colaboraron los compañeros de la CTFV en sus talleres y que construyeron con material de los tranvías que allí almacenaban.

No fue hasta la década de los 70 cuando la pavimentación y acondicionamiento de las calles y la construcción de las viviendas en los terrenos de huerta que antes lo separaban del pueblo, el Barrio quedó totalmente integrado en Tavernes Blanques aunque la homogeneidad de sus casas, el cuidado y pulcritud con el que los vecinos las cuidan y el ambiente vecinal del barrio, lo siguen manteniendo como un conjunto singular con identidad propia, que la Asociación de  Vecinos, que lleva el nombre del Barrio, se encarga de mantener viva a través de sus actividades y de las fiestas que todos los años se organizan a primeros del mes de septiembre.

Vista aérea

No puedo terminar estas líneas sin recordar a los fundadores de este precioso proyecto. Al frente estuvo D. Pascual Salines Suay como Presidente de la Cooperativa, aunque lo estuvo durante poco tiempo, siendo sustituido por D. Ernesto Vega Mamano hasta su fallecimiento, siempre preocupado y dedicado al Barrio, como lo atestigua el agradecimiento que sus vecinos le manifiestan con su recuerdo siempre cariñoso y con la placa conmemorativa que se instaló en la fachada del pozo, ahora Ermita.

Un ejemplo de cooperación, de hermandad, de superación de todo tipo de dificultades, son estas familias que llevan aquí instaladas más de 60 años y que han acogido con cariño a los que no fuimos propietarios en los inicios del Barrio. Gentes sencillas que con su ilusión y carácter alegre siguen manteniendo vivo el  espíritu de sus pioneros.

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