Barcelona nos espera con los brazos abiertos

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El domingo iré a la Plaza de San Jaime.

Digo San Jaime, y no Sant Jaume, adrede, para zaherir a los indepes, a toda esa plaga de talibanes de la imposición lingüística que tanto les incomoda el castellano. Como bilingüe que soy (castellano y valenciano) utilizo mi libertad de expresión como quiero; faltaría más.

No voy a ir a esa Plaza porque la convocatoria la haga Albert Rivera, que también, sino porque me lo pide el cuerpo, para quedarme más ancho que largo. También me lo pide la cabeza, porque pienso que la calle no es sólo de los indepes, sobre todo esa Plaza. También me lo pide mi corazón, ese corazón con «tres aurículas/ventrículos» formados por las banderas de las autonomías y regiones, por la bandera de todos los españoles y por la bandera de la Unión Europea.

Este símbolo, que pone de los nervios a muchos, a mí me representa totalmente. Menudo gustazo me voy a marcar con ese corazón, el domingo, en esa Plaza, en donde están, por un lado, la sede de la Generalidad catalana, que en vez de tener a un Molt Honorable President, tienen a un Molt Presumpte Delinqüent: un tal Torra, presidente esquizofrénico que es la marioneta del fugado y amancebado político de Waterloo. Con una mano dirige a los Mossos y con la otra a los comandos separatistas de los CDR, y con la cabeza sólo piensa en «volverlo a hacer», lo cual tiene como consecuencia una Barcelona en llamas por las noches, y una Cataluña paralizada por el día por esos revolucionarios de las sonrisas, que bloquean el Aeropuerto de El Prat y que cortan carreteras y autopistas.

La gran frustración. Por si esto fuera poco, convoca una «huelga general política», algo totalmente ilegal y, para mayor inri, la dota hasta con servicios mínimos. De locos. Pienso en la ciudadanía no independentista que vive en Cataluña, y se me ponen los pelos de punta. Por ellos vamos a ir a Barcelona.

Por otro lado, en la Plaza de San Jaime, está también ubicado el Ayuntamiento de Barcelona, y ¿a quién tenemos ahí? …a la Colau, esa especie de hada madrina de la política, ingrávida e inerte, cual pompa de jabón, que levita por el espacio político entre la autodeterminación de Cataluña en sus sueños nocturnos, y el populismo más rancio que el Telón de Acero, en su actuación política del día a día. Una alcaldesa que hace unos días se preguntaba ante la ONU cómo se podía permitir que se quemase impunemente el Amazonas y ahora permite que se queme impunemente su ciudad.

Política execrable donde las haya, está sustentada en su cargo de alcaldesa por el PSC del inefable Iceta. Partido que hace auténticos malabares, pues ostenta la presidencia de la Diputación de Barcelona gracias al apoyo de los ex-convergentes del PdeCat, los del 3% de Pujol y Más; o sea los integrantes de la Banda de Sánchez. Y ya que he nombrado al innombrable, simplemente decir que deseo con toda mi alma que le salga mal la jugada de la repetición electoral, a este tahúr de la política, a este auténtico ludópata electoral, con toda esa cohorte de periodistas y tertulianos paniaguados y pelotas, que como influencers mediáticos, intentan arrimar el ascua del voto a su sardina, tezanizando encuestas y demonizando a Ciudadanos.

A ver si resulta que «salta la banca del casino» y se produce un voto útil y sensato, que haga que los naranjacos gobiernen o condicionen el próximo gobierno. El tiro le saldría por la culata.