A su imagen y semejanza

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Parece lógico pensar que querer cambiar las cosas es sinónimo de avanzar o evolucionar, de perseguir lo bueno y lo positivo. Eso parecía que significaba À Punt o, al menos, eso nos vendieron.

La nueva Ràdio Televisió Valenciana iba a dejar atrás un Canal 9 alejado de la ciudadanía y al servicio del poder político. Sin embargo, con los actores de este cambio torcido se ha dado un paso hacia atrás. Por lo tanto, estamos peor que antes.

Empar Marco, directora de À Punt

Repetir el mismo error no es quedarse igual. Hacer en el gobierno las mismas cosas que se criticaron cuando se estaba en la oposición, significa hacerlo mal a sabiendas y sin vergüenza alguna.

Hasta ellos mismos se revuelven en el barrizal movedizo al que nos han conducido. Todo el radicalismo valenciano está en la nueva televisión, hecha a imagen y semejanza de una directora en efervescencia.

El modelo ético del ente valenciano está inspirado en algunos de sus miembros y su interés por compatibilizar lo que sería recomendable separar y, en la misma línea, la expresión comunicativa de nuestros medios tendrá la lengua, más bien larga, de algunos de sus integrantes.

Y así, en À Punt ha entrado la gente que ya se conocía, dejando sin ninguna opción a tantas personas que, mereciéndoselo, hubieran dado lo mejor de sí mismas para una sociedad mejor informada.

En nuestras manos está ofrecer nuevas oportunidades a otra gente que también se las merecen, al margen de si trabajaron o no en Canal 9 y, también, controlar el gasto de esta televisión para que no se engorde hasta la obesidad.

Estamos trabando e influyendo hasta donde se puede llegar para que À Punt preste el servicio que reclama la sociedad valenciana, de forma cristalina, plural y veraz, y que en verdad represente nuestra forma de vida y la cultura que nos define.

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